¿Qué quiere decir el Curso por "corazón"?

by Robert Perry

"Corazón" es una de las palabras más veneradas en los círculos de espiritualidad alternativa. Hablamos de viajar hacia el corazón, reconectarnos con el corazón, obrar desde el corazón, ser de corazón. La impresión que tenemos ante tales usanzas es que este profundo lugar en nosotros existe y que además es el hogar de las emociones, del amor, e incluso de Dios. En este lugar, no jugamos ningún juego, no hay máscaras y no estamos desconectados de nuestros sentimientos. Existe entonces la misma franqueza en los sentimientos que encontramos en un niño. En ese lugar no racionalizamos nuestros sentimientos, simplemente los sentimos. Conjuntamente con estas ideas viene la sensación de que es nuestra civilización moderna lógica y mecanicista la que nos ha alejado de ese lugar en nosotros, y ese es el porque debemos volver a ese lugar, porque debemos emprender ese viaje de 12 pulgadas desde nuestra cabeza hacia nuestro corazón.

¿Cómo emplea Un Curso de Milagros la palabra "corazón"? ¿Acaso la utiliza en el mismo sentido que recién he descrito? Esa fue mi intención de aprender cuando escribí las definiciones para el Nuevo Glosario de Términos de Un Curso de Milagros (de reciente publicación). Recogí 127 referencias a la palabra "corazón" y afines (corazones, latido del corazón, del corazón) y comencé a ordenarlas en categorías. La primera cosa que llamó mi atención fue la enorme variedad del empleo de la palabra en el Curso. El Curso menciona corazones felices, corazones rebosantes de gratitud, corazones renovados, corazones serenos, corazones desfallecidos, corazones fatigados. El Curso menciona corazones latiendo felizmente con esperanza y no palpitando con temor, corazones que se elevan, corazones que cantan de alegría y que saltan hasta el Cielo. El Curso menciona nuestros corazones que se abren a Dios y al amor de Dios brillando sobre ellos. También menciona corazones que tienen miedo del infierno y manos de hierro atenazando nuestros corazones.

Tratando de darle sentido a esta diversidad que marea, sentí que había distinguido tres niveles de corazón. Esos tres niveles se transformaron en la estructura sobre la cual intenté acomodar todos los detalles. He aquí la definición que les presento:

Corazón

El centro profundo de la mente o de uno mismo. En el uso empleado por el Curso, no tiene connotaciones de un sentimiento opuesto al pensamiento. En el Curso, "corazón" y "mente" son siempre análogos y nunca se contrastan (por ejemplo, "El amor no puede estar muy lejos de una mente y un corazón agradecidos" – M-23.4:6).

1. La mayoría de las referencias hacen referencia al centro más profundo de la mente separada, el lugar que contiene nuestros pensamientos y sentimientos más importantes. Este lugar contiene aquello que realmente pensamos, sentimos, deseamos y valoramos, en contraposición a aquello que nos gusta creer o decimos creer; estos autoengaños que no entran en nuestro corazón. Por lo tanto, la "oración del corazón" pide aquello que realmente queremos (incluso si son cosas del mundo) en contraposición con aquello que decimos querer. ("¿Qué es lo que realmente deseas de corazón? Olvídate de las palabras que empleas" – L-pI.185.8:2-3) El corazón es también donde se llevan los efectos y la experiencia de creer en el ego. Como resultado, nuestro corazón tiende a estar cansado, pesado, duro e indeciso. Nuestro corazón abriga odios, siente el terror golpeándole y también siente la marca de la muerte sobre él. Sin embargo la meta es que se transforme. Hace falta que depositemos pensamientos distintos en nuestro corazón, que tengamos diferentes metas para él. Hace falta que nos volvamos puros de corazón, bondadosos de corazón. Necesitamos abrir nuestro corazón a Dios y permitir que Él entre de golpe. Entonces nuestro corazón podrá renovarse. Podrá alegrarse, estar agradecido y en paz. La paz podrá brillar desde él hacia otros. Podrá ser conmovido, cantar, ser elevado y finalmente podrá dar un salto al Cielo.

2. Debajo de este corazón cambiante está lo que podríamos llamar nuestro verdadero corazón, que nunca ha cambiado desde que Dios nos creó. Así es que la paz de Dios aun mora en él. La Palabra de Dios está escrita en este corazón y Dios Mismo mora en él.

3. Finalmente, el Corazón de Dios es el centro más profundo de Dios. Aquí es donde entraremos y desapareceremos cuando despertemos. Aquí es donde realmente estamos ahora. Esto implica que, en vez de estar en la periferia de Dios, estamos en Su mismísimo Centro, en Su Corazón.

Creo que los dos últimos significados son muy bellos. El segundo me recuerda al empleo de la palabra "corazón" que se suele escuchar entre los estudiantes de las espiritualidades orientales, el corazón como la morada de lo divino en nosotros. Sin embargo, quiero explorar el primer significado ya que es la forma en que la forma en el que Curso se refiere mayormente a "corazón". La primera definición hace referencia al corazón que experimentamos en el nivel conciente, el corazón que experimenta las emociones cambiantes.

En primer lugar, observemos que en el Curso el "corazón" no es contrapuesto a "mente". Esta es una diferencia fundamental con su empleo convencional. Son ocho los pasajes del Curso que mencionan al corazón y a la mente, y en cada uno de ellos los dos vocablos son asimilados. Podemos observar esto en los siguientes pasajes:

Mi corazónlate tranquilo y mi mentese halla en reposo.

L-pII.286.1:8

¿Qué otra cosa, entonces, podría brindarle solaz, sino lo que Tú le ofreces a su desconcertada mentey a su atemorizado corazón, a fin de proporcionarle certeza y traerle paz?

L-pII.334.2:3

Apreciemos cómo el corazón y la mente son semejantes, no opuestos. El corazón late tranquilo, la mente se halla en reposo. La mente está desconcertada, el corazón está atemorizado. En cada caso, ambos se encuentran en un estado similar. Los vocablos, de hecho, son tan similares que bien puede intercambiarse. ¿Cuál es la diferencia exacta entre "Mi corazón late tranquilo y mi mente se halla en reposo" y "Mi mente late tranquila y mi corazón se halla en reposo?" A lo mejor existe una diferencia, pero no es una gran diferencia.

El común contraste entre mente y corazón continúa quebrándose cuando vemos que el Curso señala los pensamientos en nuestro corazón:

Así es como el hombre debiera pensarde sí mismo en su corazón.

T-1.III.2:4

Vengan a Mí, Mis niños, una vez más, sin tales pensamientosretorcidos en sus corazones.

Canto De Oración S-3.IV.6:1

Si tanto el corazón como la mente son virtualmente términos intercambiables, si nuestro corazón puede pensar y nuestra mente puede sentir (tal como también señala el Curso), entonces ¿cuál es la diferencia entre el corazón y la mente? ¿Hay acaso alguna diferencia? De hecho, sí creo que existe una diferencia, incluso si no es particularmente significativa. La utilización principal de "corazón" en el Curso es que el corazón es el lugar central de esta mente separada y confundida; el lugar que contiene aquello que realmente está sucediendo en la mente, el lugar donde no podemos mentir con respecto a aquello que verdaderamente pensamos, sentimos y deseamos. Esto es semejante al corazón de la Nueva Era, el cual también es un lugar donde nuestros sentimientos no mienten. Sin embargo, en el Curso, no es cuestión del corazón vs. la mente, el sentimiento vs. el pensamiento, donde el primero es santo y el segundo sospechoso. En lugar de esto, el corazón y la mente van de la mano, y el corazón sencillamente contiene aquello que la mente verdaderamente piensa y siente.

Por ejemplo, en nuestras plegarias podemos decir que sólo deseamos perdón y amor pero por debajo de esas palabras, nuestra verdadera "plegaria del corazón" puede ser por dinero, sexo y fama. Esas cosas bien pueden ser las cosas que "abrigamos en el corazón "(L-pII.288.1:6). De manera similar, cuando albergamos pensamientos del ego por lo general colocamos una linda envoltura sobre ellos, haciendo que parezcan razonables e inofensivos. Sin embargo, en el corazón de cada uno de estos pensamientos yace oculta una bolsa de culpa y temor. Estas bolsas, una vez despojadas de sus envolturas, son almacenadas en el corazón. En consecuencia, sentimos bien que "el terror (nos) encoge el corazón. (L-pI.135.2:5) o que "el miedo ha dejado impreso en (nuestro) corazón el sello de la muerte. (L-pI.191.6:5).

Obviamente este es un empleo muy diferente al común de la Nueva Era ya que la palabra "corazón" siempre es un vocablo positivo. En la Nueva Era, el corazón es un lugar inmensamente positivo. Incluso cuando el corazón siente algo parecido a la ira o al dolor, sigue siendo algo muy bueno sentir esas cosas en el corazón. Sin embargo, en el Curso, el "corazón" es sencillamente fundamental. Es el lugar fundamental en una mente cuyo contenido puede ser positivo o negativo. Por lo tanto, el corazón puede ser la morada del ego o del Espíritu Santo. Puedes tener "odio en tu corazón" (Canto de Oración S-3.IV.4:6) o amor. Y tu corazón puede estar apesadumbrado y cansado, o puede elevarse y cantar.

Esto nos ofrece una pista sobre el lugar hacia el cual el Curso está tratando de llevarnos. Quiere guiarnos hacia un corazón transformado. No tiene nada que ver con pronunciar otras palabras o albergar nuesvas teorías. Tiene que ver con un genuino cambio en nuestro corazón y que los pensamientos que abrigamos en el sean verdaderamente diferentes, que los deseos que atesoramos en nuestros corazón sean para Dios. El Curso quiere que seamos bondadosos de corazón, "puros de corazón" (T-31.VI.6:9). En resumen, quiere que nuestros corazones lleguen a ser santos. Una vez esto, estarán rebosantes de alegría (T-11.III.3:5), de gratitud (L-pI.190.11:2) y de profunda tranquilidad (L-pI.122.8:3). Nuestros corazones serán levantados de las cenizas y dirigidos hacia la vida (L-pI.rV.In.5:4), se alzarán y reclamarán la luz como suya. (L-pI.168.4:3). Nuestros corazones le darán la bienvenida a Dios y Él, en respuesta, "no se demorará ni un instante en llegar a nuestro corazón" (T-10.V.7:7). Finalmente, "tu corazón estará tan rebosante de alegría que de un salto se elevará hasta el Cielo, ante la Presencia de Dios" (T-11.III.3:5). ¿Cómo se sentirá todo esto? Jesús nos ofrece esta tentadora respuesta: "No puedo describirte cómo será esto, pues tu corazón no está todavía listo" (T-11.III.3:6).

Curiosamente, este empleo de la palabra "corazón" es muy cercano al del Jesús en los evangelios. El siguiente párrafo fue escrito por Marcus Borg, estudioso de Jesús:

Jesús habló frecuentemente del corazón, de los buenos y de los malos, de los sufridos y de los puros. Para nosotros, el corazón en primer lugar un órgano físico y en ocasiones es visto como el "hogar" de los sentimientos. Pero dentro de la psicología judía antigua, tenía un significado diferente. El corazón era el ser en su centro más profundo…

Aquello que importa (dentro de las enseñanzas de Jesús) es la clase de corazón que tú tienes, es decir, qué clase de árbol eres. Y no puedes modificar la clase de árbol que eres solamente a través del fruto. Esto sería como tratar de convertir un cardo en una higuera por el simple hecho de colgarle higos. ..

Según Jesús, aquello que era necesario era una transformación interior del ser en su nivel más profundo. "Benditos sean los puros de corazón", él dijo, "pues ello verán a Dios". La amargura es el fruto de un corazón intranquilo, preocupado por su propio bienestar. Es necesario un nuevo corazón, un corazón puro porque sólo un corazón así ofrece buenos frutos… (1)

Encuentro fascinante la utilización de la palabra "corazón" en el Curso tan cercana en significado a la del Jesús histórico y al mismo tiempo tan lejana del empleo que solemos encontrar en círculos espirituales. Tanto en el Curso como en los evangelios, el objetivo no es viajar hacia el corazón, ni reconectarse ni "centrarse" en un corazón cuya virtud es sentir directamente, sin las restricciones del condicionamiento social o reflexivo. En lugar de esto, el objetivo es la transformación del corazón, de forma tal que deje de ser un corazón apesadumbrado, aterrorizado y aborrecible para convertirse en uno amoroso, dichoso y en paz. Tanto en los evangelios como en Un Curso de Milagros, el designio de Jesús para nosotros es un nuevo corazón.

1 Marcus Borg, "Jesús: Una Nueva Visión". Harper San Francisco, 1987, págs, 108-110

Printer Friendly Version

Free EN-ewsletters: A Better Way (Monthly)  Circle News (Weekly)

A Course in Miracles

We are happy to announce the Complete and Annotated Edition of A Course in Miracles.

More Info