¿Para qué" es la narrativa navideña?

by Greg Mackie

Cómo Jesús transforma esta historia tan amada de la celebración del nacimiento de Jesucristo, en una celebración del nacimiento de Cristo en todos nosotros.

Casi todos en el mundo occidental conocen la tradicional historia de Navidad. Cada Navidad nos acordamos de las conocidas imágenes: el niño Jesús acostado en un pesebre, la virgen María y su esposo José que lo observan con amor, pastores y animales en derredor, los magos trayendo regalos, coros de ángeles que cantan, y la estrella de Belén brillando en lo alto. La historia del nacimiento de Jesús es uno de los íconos culturales más conocidos y queridos de la civilización occidental.

La historia está tan profundamente entretejida en nuestra psiquis cultural que muchas personas suponen que es un hecho históricamente preciso de lo que sucedió en el nacimiento de Jesús. Tan es así que un estudio reciente en el New York Times arroja que el 91% de los cristianos y sorprendentemente, que el 47% de los no cristianos, creían que Jesús literalmente nació de una virgen. Los especialistas en textos Bíblicos, sin embargo, sostienen casi unánimemente que la narrativa navideña es ficción, no historia. Este veredicto nos llega no sólo desde eruditos seculares, de quienes no sería de extrañar cierto escepticismo, sino también de estudiosos que son cristianos comprometidos. El conocido autor (y obispo episcopal) John Shelby Spong dice sucintamente: "Ningún estudioso del Nuevo Testamento, ni católico ni protestante, defendería estas narrativas hoy, desde un punto de vista histórico y serio." 1

Hoy los especialistas están convencidos que los autores de los Evangelios de Mateo y Lucas (que probablemente no fueron ni Mateo ni Lucas), escribieron sus narrativas del nacimiento sin intención de proporcionar información histórica exacta, sino para proclamar un mensaje teológico acerca de quién era Jesús. Específicamente, su propósito era exaltar a Jesús – proclamarlo Cristo el Señor, el Hijo de Dios unigénito.

En este artículo, quiero comparar el propósito original que tuvieron los autores de los Evangelios al escribir lo que se convirtió en nuestra historia de Navidad, con la reinterpretación de las imágenes que hace Un Curso de Milagros®. Como veremos, el autor del Curso – que, como sabemos, dice ser Jesús mismo – tiene un enfoque completamente diferente acerca del propósito de la narración. Mientras los evangelistas lo escribieron para exaltar a Jesús, el Jesús del Curso lo usa para exaltar a todos. Él transforma esta historia tan amada de la celebración del nacimiento de Jesucristo en una celebración del nacimiento de Cristo en todos nosotros.

El propósito de Mateo y Lucas en nuestra narración navideña: exaltar a Jesús

Antes de hablar – en una redacción apurada de las dos historias de Mateo y Lucas en conjunto – del propósito tras la historia tradicional, me gustaría ofrecer algunas de las razones por las que los especialistas modernos no la consideran histórica. Me llevaría demasiado espacio detallar todos sus argumentos, pero las razones para dudar de las narrativas de Mateo y Lucas se pueden agrupar en cuatro categorías amplias.

Incompatibilidad con el punto de vista global moderno y científico

Algunos eventos en estas historias son extremadamente poco convincentes porque no concuerdan con lo que los científicos nos dicen acerca del mundo. Según nuestra comprensión actual de las leyes naturales, los vírgenes no dan a luz, las estrellas no pasean por el firmamento ni se detienen encima de las casas de las personas, y los coros de ángeles no cantan en el cielo. Ahora, como estudiante del Curso, yo tomo con pinzas esta opinión global moderna. Si el Curso está en lo correcto, el mundo no está sujeto a lo que llamamos "leyes naturales," y la mente es tan poderosa que puede hacer que literalmente suceda cualquier cosa – incluso, se supone, el alumbramiento por una virgen. Dicho esto, sí creo que algunos eventos son extremadamente dudosos. Jesús dice en el Curso que literalmente podemos mover montañas, pero nunca supe que nadie lo haya hecho en realidad. Es posible que algunos de los eventos fantásticos en las narraciones del nacimiento hayan sucedido, pero creo que las probabilidades son muy pocas.

Sucesos significativos que no se registran en otras fuentes históricas

Hay una cantidad de sucesos significativos en estas historias que no se registran para nada en otras fuentes históricas de la época. Naturalmente, uno no esperaría encontrar en los anales de la historia eventos privados como la aparición del ángel Gabriel a María. Pero los eventos más públicos descritos por Mateo y Lucas son eventos que probablemente quedarían registrados en otras fuentes, si hubieran sucedido realmente.

Hay tres ejemplos de esto: primero, no hay documentación de un censo universal impuesto por el emperador romano Augusto en el tiempo del nacimiento de Jesús. Segundo, no hay constancia de la aparición ni comportamiento de una estrella como lo hace la de Belén en la narración de Mateo (aunque varios cometas y conjunciones planetarias se han planteado como inspiración de la historia). Tercero, no se registra el asesinato de niños por orden de Herodes, algo que sin duda habría informado el historiador judío Josephus, quien describió otros actos malvados de Herodes con gran detalle.

Sucesos significativos descritos en un evangelio pero no en el otro

Las narrativas del nacimiento de Mateo y Lucas son bastante distintas entre sí. Es cierto que tienen varias cosas en común. Entre éstas están los nombres de María, José y Jesús; el nacimiento de una virgen; el nacimiento que sucede en Belén durante el reino de Herodes; y la familia que se radica en Nazaret.

Pero estas cosas en común son pocas en comparación con las diferencias entre las dos narraciones. Por ejemplo, la historia de Mateo no incluye el censo, el establo, el pesebre, los pañales con que el niño fue envuelto, los pastores, ni el coro de ángeles. La historia de Lucas no incluye la visita de los magos, la estrella de Belén, la huída a Egipto, ni el asesinato de niños por Herodes. Aunque no cabe duda que dos versiones históricas del mismo evento pueden tener diferencias de detalles y énfasis, las diferencias entre Mateo y Lucas son tan marcadas que es difícil creer que sus narrativas sean documentos históricos.

Contradicciones entre los dos Evangelios

Finalmente, están las diferencias irreconciliables entre las historias de Mateo y Lucas. Tal vez las más significativas sean las que surgen de las diferentes opiniones sobre dónde vivían María y José antes de nacer Jesús. Según Mateo, era en Belén. En su historia, María y José no viajan a Belén, y la estrella conduce a los magos a la casa en Belén donde Jesús reside – se supone que en la casa de María y José. En parte, la historia del asesinato de los niños por Herodes es un mecanismo para que la familia vaya a Nazaret. Según Mateo, después de regresar de la huída de Egipto, José sueña que su familia debe radicarse en Nazaret.

Sin embargo, según Lucas, María y José vivían en Nazaret todo el tiempo – incluso la redacción dice "volvieron a su ciudad de Nazaret" (Lc 2:39). El censo que informa Lucas es un mecanismo para conseguir que María y José vayan a Belén, para que Jesús pudiese nacer en el lugar que, según la profecía, sería el lugar de nacimiento del Mesías. No hay necesidad de un mecanismo para lograr que la familia llegue a Nazaret, pues Lucas no incluye una huída a Egipto, ni un regreso. En su narración, Jesús simplemente es circuncidado a los ocho días y es presentado en el Templo según la costumbre judía.

Resumiendo, simplemente no hay manera de reconciliar los elementos significativos de las narraciones de Mateo y Lucas (aunque muchos lo han intentado). Por lo menos uno de ellos no es confiable desde el punto de vista histórico, y, basado en todo lo que hemos visto, lo más probable es que ninguno de los dos sea confiable. Es por ello que la mayoría de los eruditos probablemente estén de acuerdo con la observación a la ligera de Spong: "El único hecho histórico obvio detrás de estas narrativas es que Jesús nació."2

Sin embargo, estas historias no se contaron para la historia. En su lugar, eran "en principio, vehículos de la teología y cristología del evangelista," como dijo el afamado especialista católico Raymond Brown.3Su propósito no era reflejar el Jesús histórico, sino proclamar el Cristo de la fe: el Mesías, el Salvador divino, Cristo el Señor, el Rey de reyes, el Hijo de Dios unigénito. La experiencia de él como una presencia viviente después de su muerte, por parte de sus seguidores los llevó a interpretarlo de esta manera, y esta interpretación se convirtió en el corazón del mensaje cristiano. Resumiendo, el propósito fundamental de nuestra historia navideña, es exaltar a Jesús, como señalé antes.

Los eruditos han sugerido una cantidad de maneras en que los diversos elementos de las narrativas del nacimiento fueron usados con este propósito. El nacimiento de una virgen demostró la divinidad de Jesús a los gentiles, cuya mitología estaba llena de historias de dioses y famosos personajes (como Augusto y Platón) nacidos en formas milagrosas. El nacimiento en Belén demostró que Jesús era el Mesías, ya que se esperaba que el Mesías procediera de Belén. El anuncio angélico a los pastores era la afirmación del Cielo que Jesús era el "Salvador, que es el Mesías, el Señor" (Lc 2:11). La estrella de Belén y la gloria de los ángeles eran símbolos de la luz de Jesús entrando a la oscuridad del mundo. La visita de los magos y el intento del Rey Herodes de matar a Jesús, representaron a Jesús como el rey divino, un rey cuyo poder supera al de Herodes. La huída a Egipto y el regreso (y la matanza de niños por Herodes, que replica la matanza del Faraón de los niños hebreos en el libro del Éxodo) identifica a Jesús con Moisés, el héroe más grande de la tradición judía.

Naturalmente, nadie puede saber con absoluta certeza qué había en la mente de los evangelistas al escribir las narraciones del nacimiento. Los propósitos específicos de varios elementos de estas narrativas son muy debatidas por los expertos; este debate ha provisto material para muchos libros. Pero hay consenso extendido que el propósito general de estas historias era exaltar a Jesús. La intención era proclamar a la persona de Jesús como el foco de la fe cristiana, y continúan sirviendo este propósito hasta el día de hoy. Como dice Spong, "Nuestro enfoque permanece en el que lo inspiró, quien todavía ejerce una atracción magnética en nosotros, provocando misterio, reverencia, veneración y adoración, a diario."4

El propósito de Jesús con la historia de la Navidad: exaltar a todos

Como hace con tantas cosas, en el Curso Jesús pone de cabeza la tradicional imagen cristiana de él. Mientras el cristianismo tradicional considera a Jesús con la reverencia digna de un ser superior, él dice en el Curso que esta actitud hacia él está profundamente equivocada:

Los que son iguales no deben sentir reverencia los unos por los otros, pues la reverencia implica desigualdad…. No hay nada con respecto a mí que tú no puedas alcanzar. (T-1.II.3-5, 10)

La afirmación que todos somos iguales a Jesús es un tema enorme en el Curso. Una de las maneras en que Jesús expresa este tema es tomar la cita bíblica que originalmente hablaba de él, y aplicarla a nosotros. Por ejemplo, adapta las palabras bíblicas que lo aclamaban como el Hijo de Dios en su bautismo para decirnos, "tú eres Su Hijo amado en quien Él [Dios] se complace." (T-4.I.8.6) Le da una nueva dirección a las palabras que lo exaltan, atribuidas a él en el Evangelio de Juan, para decirnos "tú eres el camino, la verdad y la vida." (T-7.III.1.9) Y juega con la confesión bíblica de Pedro que dice que Jesús era "el Cristo, el Hijo de Dios viviente" para decirnos (en tercera persona), "¿Es él el Cristo? Por supuesto que sí, junto Contigo." (C-5.5:1)

Por lo tanto, no debería sorprendernos que Jesús hace lo mismo con las narrativas en Mateo y Lucas. Comparte el escaso cuidado histórico de las narrativas – nunca ofrece un veredicto histórico de ellos en el Curso – pero no avala el propósito que les dan los evangelistas. Al igual que en tantas de sus referencias bíblicas, usa las imágenes de nuestra Navidad tradicional para darnos un mensaje – no sobre quién es él – sino sobre lo que somos todos, él incluido.

Veamos algunos ejemplos de esto en el Curso. Los siguientes pasajes demuestran cómo Jesús ha cambiado el propósito de las imágenes de la historia Navideñas para exaltarnos a todos nosotros en vez de a él. Cada par de "Desde…a" en los puntos a continuación expresan este cambio. A medida que lean estos pasajes, les aliento a que se los apliquen a sí mismos, incluso insertando el nombre propio en diversos puntos, para captar la sensación de majestuosidad y grandeza que Jesús trata de despertar en nosotros.

Desde la celebración del nacimiento físico de Jesús a la celebración de nuestro nacimiento espiritual

Ésta es la temporada en la que se celebra mi nacimiento en el mundo. Mas no sabes cómo celebrarlo. Deja que el Espíritu Santo te enseñe, y déjame celebrar tu nacimiento a través de Él. El único regalo que puedo aceptar de ti es el regalo que yo te hice. Libérame tal como yo elijo liberarte a ti. (T-15.X.1.5-9)

La historia original es acerca del nacimiento de Jesús, naturalmente. Eso es lo que celebramos durante la temporada de Navidad. Pero en este pasaje, Jesús lo da vuelta por completo: para él, la temporada de Navidad es la época en que él celebra nuestro nacimiento – el nacimiento de Cristo en nosotros. Lo único que pide es que nosotros hagamos nuestra parte para que ese nacimiento se produzca, al darle a él y a todos nuestros hermanos el regalo de la libertad.

Yo veo otro paralelo con la narración de la Navidad. En la historia original, los magos le dan regalos a Jesús. También nosotros debemos darle un regalo, pero una vez más Jesús lo invierte por completo, pues en este caso es un regalo que él ya nos ha dado a nosotros.

Desde el pesebre en el establo al altar santo dentro de nosotros

Mi nacimiento en ti es tu despertar a la grandeza. No me des la bienvenida en un pesebre, sino en el altar de la santidad, en el que la santidad mora en perfecta paz. Mi Reino no es de este mundo, puesto que está en ti. Y tú eres de tu Padre. Unámonos en honor a ti, que no puedes sino permanecer para siempre más allá de la pequeñez. (T-15.III.9:5-9)

En la narración original Jesús nace en un pesebre. Acá nace en el altar de la santidad dentro de nosotros. Este nacimiento interno abre la mente a la santidad y grandeza indescriptible de nuestro verdadero Ser. Una vez más, vemos la inversión dramática: la Navidad es normalmente una época en que honramos a Jesús, pero acá él quiere honrarnos a nosotros. Nosotros somos eminentemente dignos de este honor, pues somos Hijos de Dios y el Reino del Cielo mora en nosotros. Lo que es verdad acerca de Jesús también lo es respecto de nosotros.

Desde Jesús recién nacido en Belén al Cristo recién nacido en nuestras relaciones santas

Contempla a ese tierno infante, al que diste un lugar de reposo al perdonar a tu hermano, y ve en él la Voluntad de Dios. He aquí el bebé de Belén renacido. (T-19.IV.C.10.7-8)

En la historia original el niño Jesús nace en Belén. Acá, el "bebé" es el Cristo nacido dentro de una relación santa. Ya no es un infante individual en una tierra distante tiempo ha, sino que es una presencia que entra en cualquier relación en que perdonamos a un hermano y nos unimos con él con un objetivo verdaderamente común. Esta presencia da a la relación el objetivo de la santidad, e inmediatamente comienza a guiarlo hacia su objetivo supremo. Esta presencia es "el bebé de Belén renacido."

Desde la proclamación de la gloria de Dios a la proclamación de nuestra gloria

Gloria a Dios en las alturas, y también a ti porque así lo ha dispuesto Su Voluntad. Pide y se te dará, pues ya se te ha dado. Pide luz y aprende que eres luz. (T-8.III.1:1-3)

En la historia original, "Gloria a Dios en las alturas" es el himno de alabanza a Dios por el precioso regalo de Jesús que canta el coro de ángeles. Acá, la gloria de Dios sigue proclamándose, pero con un agregado significativo: nuestra gloria se proclama también. Y así como Jesús es la luz del mundo, también nosotros lo somos; lo único que tenemos que hacer es pedirle a Dios que nos revele la luz que Él quiso que fuésemos.

Desde la estrella de Belén a la luz del Cielo dentro de nosotros

El símbolo de la Navidad es una estrella: una luz en la oscuridad. No la veas como algo que se encuentra fuera de ti, sino como algo que refulge en el Cielo interno, y acéptala como la señal de que la hora de Cristo ha llegado. (T-15.XI.2:1-2)

En la historia original, la estrella de Belén es la luz que conduce a los magos al lugar donde nació Jesús. Acá no se trata de una estrella externa, sino de la luz del Cielo en el corazón de nuestro ser. A medida que aceptamos esta luz interna, el Cristo en nosotros renace.

Desde los ángeles que son testigos del nacimiento de Jesús a los ángeles que son testigos del nacimiento de Cristo en nosotros

Velad conmigo, ángeles, velad conmigo hoy. Que todos los santos Pensamientos de Dios me rodeen y permanezcan muy quedos a mi lado mientras nace el Hijo del Cielo. Que se acallen todos los sonidos terrenales y que todos los panoramas que estoy acostumbrado a ver desaparezcan. Que a Cristo se le dé la bienvenida allí donde Él está en Su hogar, y que no oiga otra cosa que los sonidos que entiende y vea únicamente los panoramas que reflejan el Amor de Su Padre. Que Cristo deje de ser un extraño aquí, pues hoy Él renace en mí. (L-pII.303.1.1)

En la historia original, los ángeles de Dios son testigos del nacimiento de Jesús en Belén. Acá, en un pasaje que seguramente evocará la pacífica escena navideña que inspiraron villancicos como "Noche de Paz," los ángeles de Dios son testigos del nacimiento de Cristo en la quietud de nuestros corazones. Como en todos estos pasajes, la celebración del nacimiento de Jesús por parte del evangelista ha sido transformada en una celebración del nacimiento de Cristo en nosotros.

La inversión que hizo Jesús de la inversión del cristianismo

Al reflexionar en todo lo que hemos examinado, me llama la atención la tensión entre la opinión que tiene Jesús de sí mismo y la del cristianismo. A medida que los eruditos pasan los evangelios por el tamiz en busca del Jesús histórico, el que ha surgido es una persona que nunca habló de sí mismo en términos de exaltación, sino que en su lugar habló del Reino de Dios que está disponible para todos. Luego de su muerte, sin embargo, sus seguidores comenzaron a exaltarlo, y el Jesús de la historia fue rápidamente ensombrecido por el Cristo de la fe. Como hemos visto, las narraciones del nacimiento de Mateo y Lucas fueron parte de este proceso general. Como resultado de este proceso, el foco del cristianismo cambió de las enseñanzas de Jesús a Jesús en sí. Se convirtió en una religión acerca de él.

Si los eruditos tienen razón acerca del Jesús histórico, entonces su exaltación por parte de la tradición cristiana es una inversión profunda de lo que enseñó en realidad. Y si el Curso realmente fue escrito por Jesús, entonces representa una inversión profunda de esa inversión. Pues queda claro que el mensaje del Curso no habla acerca de él sino acerca de todos nosotros, incluyéndolo a él. Como hemos visto, una de las maneras en que nos eleva a todos al nivel que la tradición cristiana reservada sólo para él, es a través de las narraciones del nacimiento en los Evangelios. A través del Curso, él usa las mismas imágenes que creó la iglesia cristiana para exaltarlo, pero las usa para exaltar a todos – para expresar una vez más su mensaje original sobre el Reino del Cielo que nos pertenece a todos nosotros, y que es todos nosotros.

Como estudiantes del Curso, tenemos una oportunidad inapreciable de participar en este retorno al mensaje original de Jesús. Esta temporada navideña, cada vez que nos encontremos con la historia tradicional de la Navidad, infundámosle el propósito que Jesús le ha dado. Veámosla como una celebración no sólo del nacimiento de Jesús, sino del nacimiento de Cristo en todos. Que esta sea una temporada en que celebremos nuestra igualdad con nuestro amado hermano mayor, Jesús, dada por Dios. En la igualdad descansa nuestra unión con Dios y con todos nuestros hermanos, y como nos recuerda en el Curso, "Nací con el solo propósito de dar el regalo de la unión." (T-15.X.3:4)


Notas

1. John Shelby Spong, Born of a Woman: A Bishop Rethinks the Birth of Jesus [Nacido de una Mujer: Un Obispo reconsidera el nacimiento de Jesús] (San Francisco: HarperSanFrancisco, 1992), p. 44-45

2. Ibíd., p. 2

Gospel Truth: The New Image of Jesus Emerging from Science and History, and Why It Matters [La Nueva Imagen de Jesús que Emerge de la Ciencia y la Historia, y Porqué Importa] (New York: Riverhead Books, 1997), p.35.

4. Nacido de una Mujer, p. 60

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