La Piedra Removida de la Entrada de al Tumba de JŽsus

by Greg Mackie

¿Cómo Interpreta El Curso La Imagen Bíblica De La Piedra Removida De La Entrada De La Tumba De Jesús?

Respuesta corta: En el material del Curso, la imagen bíblica de "quitar la piedra" representa el deshacimiento de los obstáculos ilusorios que parecen estar entre nosotros y Dios. Deshacemos estos obstáculos aparentes reconociéndolos como ilusiones. "Quitando" las piedras "ilusorias" que parecen encerrarnos en la oscura tumba del mundo, revela la vida eterna y el Amor de Dios que yace más allá de las ilusiones.


El formato de esta Pregunta y Respuesta, va a ser un poco distinto del usual. En lugar de ir línea a línea analizando mi "respuesta corta", voy a presentar en primer lugar la imagen Bíblica de "quitando la piedra", luego abordaré los dos pasajes dentro del material del Curso que utilizan esta imagen, presentaré un ejercicio de visualización con el objeto de darle vida a esta imagen, y por último reuniré todas estas cosas en una breve conclusión.

La Imagen Bíblica De "Quitar La Piedra"

Esta imagen es familiar para cualquiera que alguna vez haya leído los Evangelios o haya ido a misa para Pascuas. Sin embargo, no quiero suponer que todos están familiarizados, así es que me gustaría comenzar dando una breve explicación de su origen. Esta imagen deviene del relato de la tumba vacía de Jesús, que aparece en los cuatro evangelios (Mateos 28:1-8; Marcos 16:1-8; Lucas 24:1-9; Juan 20:1-10). Aunque los detalles varían según el evangelio, la historia básicamente es la siguiente:

Después de que Jesús murió en la cruz, su cuerpo fue bajado y entregado a José de Arimatea, quien lo envolvió en un manto y lo colocó en un sepulcro que había hecho cavar en una roca. Hizo rodar una piedra grande a la puerta del sepulcro para sellarlo. Pero cuando algunas mujeres fieles visitaron la tumba el domingo por la mañana, (que ahora llamamos Domingo de Pascua), ellas descubrieron, para su sorpresa que la piedra grande se había quitado y que la tumba estaba vacía. Luego supieron a través de mensajeros celestiales que Jesús había resucitado y que pronto aparecería ante sus discípulos, tal como él lo había prometido.

Los estudiantes modernos de la vida de Jesús, están algo inseguros acerca de la exactitud histórica de este relato, pero en todo caso, esta es la historia básica de la imagen de "la piedra que fue movida". Volvamos ahora a la pregunta inicial de cómo Jesús interpreta esas imágenes en el Curso.

"Hacer mover la piedra" significa deshacer el obstáculo ilusorio del cuerpo, de forma tal que aquello que se encuentra más allá del cuerpo se revele.

Sé de dos referencias en el Curso que se corresponden con la imagen de "la piedra movida". La primera sobre la que hablaré es en realidad la segunda en orden cronológico; proviene de la guía personal que Jesús le entregó a Helen después que el Curso fue publicado. Según Ken Wapnick relata, él y Helen estaban intercambiando opiniones sobre si Jesús había resucitado físicamente o no. En un momento dado, Ken le sugirió a Helen que le pidiera a Jesús una respuesta, así que ella preguntó "¿Existió una resurrección física?" Y ésta es parte de la respuesta que Él le dio:

"Mi cuerpo desapareció porque no tenía ilusiones sobre él. La última ilusión ya se había ido. Yacía en la tumba, pero no quedaba nada que enterrar. No se desintegró ya que lo irreal no puede morir. Simplemente se transformó en lo que siempre fue. Y esto es lo que significa "rodar la piedra". El cuerpo desaparece, y deja de ocultar lo que se extiende más allá de él. Meramente deja de interferir con la visión. Hacer rodar la piedra significa ver más allá de la tumba, más allá de la muerte y comprender la nadería del cuerpo. Aquello que se entiende como nada debe desaparecer" (Ausencia de felicidad, 398-399)

Creo que lo que significa "rodar una piedra" en este contexto es bastante claro. Aquí, la "piedra" es el cuerpo (y la muerte, simbolizada por el cuerpo; más adelante en este pasaje, la piedra es llamada la "piedra de la muerte"). Mientras sigamos creyendo en la realidad del cuerpo, será un obstáculo para la visión espiritual. Pero podemos cambiar esa creencia, al igual que lo hizo Jesús totalmente en los últimos momentos de su vida.

"Haciendo rodar la piedra" entonces, significa deshacer los obstáculos del cuerpo reconociendo que es una ilusión absoluta. Una vez que esto se logra, la visión espiritual revela aquello que se extiende más allá del cuerpo: realidad, espíritu, vida eterna, las puertas del Cielo, Dios.

(A propósito, Jesús prosiguió hablando más específicamente sobre la pregunta de Helen acerca de que si él resucitó físicamente o no. Básicamente su repuesta fue sí: Después que dejó ir a su cuerpo en la manera descripta más arriba, él manifestó otro cuerpo humano para aparecérsele a sus discípulos)

"Hacer rodar la piedra" significa entonces deshacer el obstáculo ilusorio de la creencia de que nosotros no podemos llegar a nuestro hogar en Dios, por lo tanto aquello que está más allá de esa creencia se revela.

La segunda referencia a esta imagen se encuentra en el Curso mismo, en el Epílogo de la Clarificación de Términos. En este Epílogo, Jesús nos entrega algunas estimulantes palabras finales al terminar el Curso. En particular, él alude a un tema con el cual luchamos, creo yo, todos aquellos que nos encontramos en un camino espiritual: nuestras dudas acerca de si alguna vez encontraremos nuestro camino a casa en Dios, y nuestra desesperanza ante esas dudas. ¿Qué deberíamos hacer cuando estamos empantanados en la duda y en la desesperanza sobre nuestro viaje espiritual? Aquí está la respuesta de Jesús:

Cuantas veces estemos convencidos de que nunca lo vamos a lograr, deberíamos recordarnos a nosotros mismos que el resultado es seguro, porque es la Voluntad de Dios que así sea y Él está con nosotros en cada paso del camino. Sin embargo, habrá veces en las que nos descorazonemos con ilusiones de desesperanza, y estas ilusiones son los obstáculos que impedirán nuestro progreso si no aprendemos cómo hacerlas a un lado. ¿Cómo podemos apartar estas ilusiones de desesperanza? Para nosotros mismos, sería sumamente difícil si no imposible de hacer, pero afortunadamente, tenemos ayuda. Dios mismo quiere que nuestras dudas y desesperanzas sean deshechas, y Jesús, nuestro amoroso hermano mayor nos ayudará a lograrlo: Sólo con que me pidas que te ayude a hacer rodar la piedra, ello se hará conforme a Su Voluntad (C-Ep-2:3)

Al igual que con el pasaje anterior, creo que el significado dado a este pasaje de "hacer rodar la piedra" es bastante claro. En este pasaje, la "piedra" representa nuestras ilusiones. Creo que se podría referir a cualquier ilusión que aparentemente nos atrapara en la oscuridad del mundo y bloqueara nuestro camino a Dios ( al igual que con el cuerpo, como vimos antes), pero en este pasaje se refiere en particular a la desesperanza ilusoria generada por nuestras dudas sobre si lograremos volver a Dios por fin. La metáfora de la "piedra" es apropiada, de las dudas y desesperanzas en el camino, ya que, podrían convertirse en aparentes obstáculos enormes para encontrar a Dios.

Felizmente, sin embargo, son solamente obstáculos ilusorios, y deshacer los obstáculos reconociendo su naturaleza ilusoria es lo que "hacer rodar la piedra" significa aquí. Esto es lo que Jesús, quien dejó ir todas las ilusiones en su vida terrena, puede ayudarnos a ver. De la misma manera en que él hizo rodar la piedra de la ilusión hace dos mil años, él puede ayudarnos a hacer lo mismo hoy. Y cuando lo logremos, la realidad del Eterno Amor de Dios se revelará.

Haciendo Rodar La Piedra: Una Visualización

Para conseguir un impacto pleno de esta imagen vívida y estremecedora, sería útil que la visualizáramos. Vamos a hacerlo ahora.

Imagínate que estás atrapado en una tumba cavada en la roca, completamente sellada, sin ningún tipo de contacto con nada o nadie. Estás absolutamente solo. Está todo negro, no puedes ver nada. No puedes oír nada. El aire está frío y enmohecido y un olor a descomposición inunda el lugar. Te das cuenta de que esta tumba es tu vida: una vida encajonada en un cuerpo separado, aislado de todos y todo, atormentado con problemas y dolor… (Piensa en algún problema y dolor específico que estés atravesando ahora) marchando inevitablemente hacia la muerte. Estás atrapado en la tumba de tu vida, y no parece haber salida. Ahora ves una luz tenue acercándose. La luz crece al acercarse, hasta que al final puedes reconocer su fuente. Es Jesús, quien trae consigo un farol. Le preguntas cómo hizo para entrar en esta tumba y porqué vino, pero no te contesta al principio. Simplemente sonríe y levanta el farol hacia la pared que está enfrente de ti. A la luz, podes ver la entrada a la tumba de tu vida y que esa entrada esta sellada por una enorme piedra, de impenetrable granito, la piedra que te ha atrapado en esta tumba oscura y miserable durante años. Finalmente, Jesús se vuelve a ti y dice: " He venido a ayudarte a hacer rodar la piedra". Te cuesta creer que sólo ustedes dos puedan mover semejante piedra. Has intentado escaparte de esta tumba infinidad de veces en el pasado, pero el fracaso fue tan rotundo, que te rendiste a la desesperanza hace mucho tiempo atrás. Pero ahora lo miras a Jesús a los ojos, notas su sonrisa y su suave risa y te llenas de nueva esperanza. Lo tomas de la mano, y los dos avanzan hacia la entrada. Colocan sus manos sobre la piedra y juntos comienzan a empujar. ¡Para sorpresa tuya, la piedra era tan liviana como una pluma! Los dos hacen rodar la piedra sin ningún esfuerzo, y lentamente el sello de la tumba se abre. Entra una bocanada de aire fresco, con aroma a flores de primavera. Hay pájaros cantando, y se escucha una música serenamente hermosa. Un rayo de luz de sol cálido inunda desde afuera a la tumba, e ilumina todo.

Ahora te paras de la mano de Jesús, en la entrada de la tumba, mirando hacia fuera. Por un instante te das vuelta y miras hacia atrás, a la tumba, y en la luz te das cuenta que está vacía. La piedra que la había sellado desapareció. Vuelves a mirar hacia fuera otra vez ni ves nada que no sea luz, una vasta, ilimitada luz que te envuelve en un cálido resplandor de amor. En esta luz, sabes que no estás solo; puedes sentir la presencia de amados compañeros que te envuelven con su esplendor. Te vuelves a Jesús y te dice: "Nuestro Padre y nuestros hermanos y hermanas están aquí. Es hora de volver a casa". Y así caminan juntos, alejándose de la tumba; Jesús te conduce hacia la luz del Amor de Dios. Al dar tu primer paso fuera de la tumba, la tumba se desvanece completamente, y ambos se funden juntos en la amorosa luz del amor de Dios Padre y Su santo Hijo.

Conclusión

Los dos pasajes que hemos examinado están expresando la misma idea básica, una idea que encuentro profundamente hermosa y reconfortante. Ambos pasajes entienden que "hacer rodar la piedra" es deshacer nuestros obstáculos aparentes hacia Dios y que logramos esto reconociendo su naturaleza ilusoria.

¡Es realmente un alivio que nos digan que esa enorme piedra que parece sellarnos en la oscura tumba del mundo de la muerte es en realidad nada! Puede ser que no reconozcamos esto ahora, pero Jesús nos asegura que así lo haremos, y que cuando lo logremos, esa piedra será puesta a rodar!

Desaparecerá en la nada desde donde provino. Cuando esto suceda, la luz de Dios hará desaparecer la oscuridad de la tumba, mostrándola vacía, y revelará la vida eterna y el Amor de Dios que yace más allá. Una vez que esto sea revelado, Jesús nos promete: "Dios mismo vendrá para llevarnos a casa" (Ausencia De Felicidad, 399)

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