El Curso y La Madre Naturaleza

by Robert Perry

¿Qué hacemos nosotros, como estudiantes del Curso, con la naturaleza? Para aquellos de nosotros que hemos sido verdaderos amantes de la naturaleza, posiblemente ecologistas, quizás miembros del Sierra Club o Greenpeace; el Curso puede ser algo perturbador. No mucho después de penetrar el libro, descubrís que nuestro hermoso planeta verde, nuestra gema azul flotando en el mar cósmico, es una ilusión, conjuntamente con el resto de las luces centelleantes en ese mar, como así también el mismísimo mar. De acuerdo al Curso, todo es un sueño. Y no es un sueño muy agradable. Mejor dicho, es una pesadilla, una película de cine del ataque de nuestra mente hacia el Amor de Dios.

A medida que nos damos cuenta, esto significa que los lirios del campo, los bebes focas, los Himalayas, las secuoyas californianas y sí, hasta las torres de piedra de Sedosa, son todas imágenes del sueño; nuestras mentes pueden comenzar a luchar en contra. Esto plantea, por supuesto, preguntas muy importantes, como por ejemplo "¿Qué impacto deberían tener los puntos de vista del Curso con respecto a nuestras actitudes hacia la naturaleza?" y "¿Cuál debería ser nuestra nueva actitud hacia la naturaleza?" . Muchos de nosotros hemos pasado años luchando con estas preguntas.

Veamos algunas de las posturas comunes que están implícitas acerca de la naturaleza y la tierra: La tierra es nuestro hogar. La tierra es nuestra madre, nos produjo a nosotros como especie, no dio la vida como individuos y suministra y sustenta esa vida. Como hijos en este hogar, debemos hacer buen uso de la tierra, la vara que mide nuestras acciones es la que determina cuán positiva a negativamente estas acciones afectan al planeta. La vida y la subsistencia física son la suprema fuente a ser preservada. Dado que la tierra es nuestra fuente, debemos obedecer su forma; debemos modelarnos según la sabiduría de la naturaleza. La naturaleza es lo que Dios hizo y por lo tanto revela Sus formas. La naturaleza, como opuesto a la civilización humana, es lo que es natural. La naturaleza, como opuesto al género humano, es inocente. La naturaleza es belleza y debe ser disfrutada y apreciada. Inversamente, la naturaleza es un recurso que debe ser explotado con el objeto de abastecer nuestras necesidades, con el objeto de proporcionarnos una buena vida sobre esta tierra, la cual es nuestro hogar.

Estoy seguro que la lista podría proseguir. Pero mi pregunta nuevamente es, ¿qué hacemos con esta lista a la luz de las enseñanzas del Curso? El siguiente artículo es el resultado de mi reflexión, durante muchos años, hacia esta pregunta. En principio, tiene dos partes. La primera de ellas, en la que miraremos las cosas negativas que dice o implica el Curso acerca de la naturaleza. En la segunda, veremos el lado positivo. Como siempre, no puedo afirmar que hablo fielmente por el Curso. Pero donde aquello que yo haya dicho resulte polémico, he intentado sustentarlo con pasajes del Curso.

Una Mirada Honesta A La Naturaleza

La forma en la que percibes a la naturaleza depende en gran parte de tu patrón de medida. Si evalúas lo que llamamos naturaleza de acuerdo a las condiciones de la superficie de la luna o de Saturno, o digamos, las condiciones del séptimo nivel del infierno, la naturaleza se perfila como bastante buena. Existe una asombrosa exhuberancia de vida. Hay verdor en casi todas partes. La vida se acrecienta entre cada brecha. Animales e insectos vuelan o se desplazan donde sea que el ojo se pose. La multitud de cosas vivientes están generalmente abastecidas de la comida, agua y aire que necesitan para sobrevivir. En general, los diversos individuos y sistemas están encerrados en un ordenado y armonioso conjunto, casi instrumentado, en donde cada una de las partes termina, inconscientemente, cooperando con toda otra parte hacia la continuación y evolución del conjunto. En cada nivel, existe gran belleza y una complejidad fenomenal de diseño inteligente. Las cosas ciertamente podrían ser mucho peor. Y por supuesto, lo son en lugares como la luna, Saturno y el infierno.

Por otro lado, sin embargo, las cosas podrían ser mucho mejor. Lo que nos lleva a preguntarnos, ¿qué tal si elegimos un sistema de medida diferente? ¿Qué pasa si medimos la naturaleza no en función de cuán mal las cosas podrían ponerse, sino cuán mejor las cosas podrían estar? Esto es precisamente lo que hace el Curso. Nos dice que lo que es verdaderamente natural es el Cielo. Cualquier cosa menor que el Cielo es antinatural. Contemplemos pues la naturaleza a la luz del Cielo.

¿Cómo es el Cielo? El cielo, de acuerdo al Curso, está más allá de las palabras, pero existen algunas que se acercan a la definición más que otras. Quizás el vocablo más descriptivo sea "ilimitado". El cielo está representado por amor ilimitado, alegría ilimitada, paz ilimitada y perfección ilimitada. No tiene fronteras, ya que las fronteras son límites. No tiene formas, ya que las formas son límites. No existes individuos separados, ya que un individuo es un ser limitado. Existe únicamente una expansión de conciencia ilimitada en un estado de éxtasis sin forma: Dios. Todos nosotros y todas las cosas vivientes son simplemente partes o aspectos de este único Ser. Y sólo existe un momento ilimitado e inmutable, que es la eternidad.

En comparación con esto, la naturaleza demuestra su grave deficiencia; pues todo en la naturaleza es limitado. En realidad, la naturaleza en sí misma no es nada más que una gran colección de diferentes patrones de limitación. Es cierto que muchas de sus formas son hermosas, pero ¿acaso puede la belleza de unas formas pequeñas y limitadas compararse con la belleza de lo amorfo, lo infinito? Es cierto que existe felicidad en la naturaleza, pero ¿cómo podría esta diminuta y fugaz felicidad acercarse a la felicidad de Dios? Sí, la naturaleza contiene vida, pero todas esas vidas son limitadas. Son pequeños individuos, meros pedacitos, cuyas vidas destellan durante un microscópico instante del reloj cósmico.

Y la naturaleza es más que lo limitado. Es guerra. Para mantenerse con vida, cada cosa viviente debe librar una guerra en su ambiente. Debe comer otras cosas vivientes sólo para sobrevivir. Debe alimentarse de la muerte. Pero sólo puede hacerlo por un tiempo antes que también deba morir, para convertirse a su vez en alimento para las hienas, buitres, gusanos, bacterias, condenado así mismo a morir. La muerte, en verdad, es la "realidad" central, de este mundo. La vida debe terminar en muerte, y mientras viva; su mismísima vida emana de la muerte de otras cosas.

Y así, mientras nos recostamos para apreciar la belleza de la naturaleza, más que nada lo que estamos haciendo es mirar a una guerra en acción, un bullicio universal en el cual cada árbol, arbusto, insecto, pez, lagarto, pájaro y mamífero sólo está tratando de mantenerse con vida comiendo lo que puede. Estamos contemplando un desesperado juego de subsistencia, en el cual mantenerse vivo es el objetivo que impulsa a todo el sistema hacia adelante, en el cual la misma forma física de una cosa, la total organización de su cuerpo, dentro y fuera; está constituida para hacerla experta en comer y no ser comida, a mantenerse con vida el tiempo suficiente para reproducirse y mantener el juego activo. El Curso está intensamente consciente de esta visión más realística de la naturaleza, como opuesto a la imagen romántica e idílica que la mayoría de nosotros tiene. Nos hace saber que la naturaleza puede ser hermosa para recostarse y contemplar, pero que en realidad puede resultar bastante espantoso para vivir.

Por ejemplo, … todas las leyes que parecen regirlo (al mundo)creencia fija e inalterable del mundo es que todas las cosas nacen para morir. Del pasaje citado, podemos derivar dos conclusiones. La primera de ellas, la naturaleza es antinatural. La vida, sin límites y sin opuestos es lo que es natural. Y la naturaleza está caracterizada por la vida limitada, rodeada, subrayada y sostenida por la muerte. Segundo, Dios no creó la naturaleza, ni el universo físico en la cual existe. Esto es lo que el Curso dice una y otra vez. Si Dios creó la naturaleza, Él habría sido cruel. En la creación del universo y sus sistemas "naturales", Él hubiera creado limitación, temporalidad, dolor, guerra y por sobre todo, muerte. ¿Porqué habría de hacer esto, si Él podría crear lo ilimitado? ¿Porqué habría Él de hacer este mundo, a menos que Él tuviera una seria veta mezquina?

Este, por supuesto, no es un argumento original. La difícil naturaleza de la vida en este mundo es quizás, la razón más grande para la falta de fe religiosa. Los teólogos – comenzando con Job – han discutido tratando de reconciliar a Dios con los males de este mundo, bajo el título de "El problema del Mal". La teoría de Darwin sobre la supervivencia del más apto dañó la fe religiosa, tal vez en igual medida al revelar el mundo que supuestamente Dios había hecho funcionar con la ley de uñas y dientes, como al revelar que el hombre evolucionó de los simios. Teniendo todo esto en cuenta, personas inteligentes han estado rechazando a Dios por siglos basados en el dolor, maldad e injusticia inherentes a la vida sobre la tierra.

Pero Dios no creó la vida sobre la tierra. Así reza el Curso. Si Él no lo hizo, entonces ¿Quién fue? De acuerdo al Curso, fuimos nosotros. La naturaleza, la tierra y el universo físico son en conjunto un gran sueño colectivo. Tomemos las dos palabras de esta frase, "sueño colectivo," y estudiémoslos por separado.

Un Sueño

Comenzaremos con la palabra "sueño". El hecho de que el mundo es un sueño implica muchas cosas. La primera y más importante, por supuesto, significa que el mundo no es real. Es una ilusión, un espejismo.

Otra cosa que trae consigo es que el mundo no es siquiera un lugar. Es sólo un montón de imágenes en nuestras mentes. Pensemos sobre nuestras pesadillas nocturnas. Al despertar, te das cuenta que el lugar que estabas soñando no era real, sino simplemente una colección de imágenes dentro de tu mente. De esta manera, no estabas dentro del sueño. El sueño estaba dentro de tu mente. Todas las imágenes eran simplemente muebles en tu mente. Y así es con el sueño de este mundo. Tú no estás dentro de él. Está dentro de ti.

Otra consecuencia de la palabra "sueño" es que todas las imágenes, sucesos y tramas delineadas en el sueño son símbolos del sueño. Fueron producidos por pensamientos, sentimientos y actitudes en la mente y por lo tanto reflejan o simbolizan esos pensamientos, sentimientos y actitudes. De esta manera, todos sabemos que lo que soñamos a la noche es producido por cosas en nuestro inconsciente. Por ejemplo, si tenemos una pesadilla, imaginamos que debe haber algunos temores muy fuertes agitándose en nuestro inconsciente.

Entonces, ¿cómo interpretamos el sueño del mundo? Si las imágenes, sucesos y tramas delineadas del mundo "natural" son símbolos, ¿qué creencias inconscientes simbolizan? ¿Qué creencias debemos estar abrigando? En primer lugar, debemos creer en la separación, dado que todos los símbolos del sueño de la naturaleza están separados. En segundo lugar, debemos creer en la limitación, por la misma razón. Tercero, debemos creer en la escasez. Miremos a los símbolos del sueño de nuestros cuerpos. Constantemente necesitan ser atestados con comida. Su escasez es tan primordial que en realidad nunca están saciados, ya que una vez que los hemos alimentado, estarán de nuevo carentes en unas pocas horas. Ellos deben ser símbolos del sueño de la creencia en la escasez. Cuarto, debemos creer en la vulnerabilidad, ya que todos los símbolos del sueño del mundo son fácilmente lastimados y necesitan de protección constante. Quinto, debemos creer en el ataque ya que todas las cosas deben atacar para sobrevivir, para satisfacer las necesidades de su cuerpo. Sexto, debemos creer en la culpa. La culpa dice que nosotros merecemos castigo y muerte, y que el mundo que soñamos jamás cesa de castigarnos desde el momento en que nacemos hasta que el momento que finalmente nos morimos. Por eso el Curso dice: Dentro de todo, debemos creer que la vida puede ser contrarrestada y derrotada por un opuesto, que "existen fuerzas que deben ser derrotadas para estar con vida" (Psicoterapia, Pág.10). Debemos creer que la vida puede ser fragmentada en piezas separadas, que puede ser limitada, insuficiente y vacía, puede ser atacada, lastimada y vaciada, y que puede finalmente ser aniquilada. Debemos creer en la muerte.

No solamente debemos creer en esto, debemos tener la intención de probárnoslo a nosotros mismos. Esto, dice el Curso, es el oscuro motivo encubierto que produce este sueño. Si nuestras creencias en la separación, limitación, escasez, etc. siguen siendo nada más que creencias en nuestras mentes, son de hecho muy precarias. Pues todos sabemos, las creencias pueden estar equivocadas y pueden cambiar. Aunque, si producimos un sueño que las simboliza y luego nos olvidamos que es un sueño, la situación cambia completamente. Ya que al olvidarnos que es un sueño, pareciera ser realidad, independiente de nuestras mentes. Y así, la separación, la limitación, la escasez y la muerte que caracterizan al sueño ya no son sólo creencias. Parecen ser parte de la mismísima trama de la realidad. El sueño del mundo, por lo tanto, es un mecanismo para "probar" la realidad de nuestras creencias equivocadas.

Un Sueño Colectivo

Ahora ocupémonos de la palabra "colectivo". Una de las razones por las cuales es tan difícil darnos cuenta que el mundo es un sueño es que, a diferencia de los sueños nocturnos, este es increíblemente inmenso, complicado, consistente, lógico y persistente. Esto, yo creo, es el resultado del hecho de que éste no es ni un sueño superficial ni individual. Está siendo soñado por una parte extremadamente profunda de nuestras mentes, la cual es continua con las mentes de todas las cosas vivientes. El sueño, por ende, viene de un nivel mucho más profundo de nuestras mentes que los sueños nocturnos, un nivel de la mente que está muy cerca de la inteligencia infinita de nuestro Ser Crístico.

La suma de todo esto es que el sueño del universo físico está siendo soñado por un vasto océano de inteligencia. Este océano está compuesto de capas profundas de todos los trillones de mentes que se encuentran perdidas en el sueño de la ilusión. Todas las leyes de este mundo, las leyes de la física, de la química, de la biología, etc. son simplemente acuerdos colectivos entre los miembros de este océano de mentes. Si te has asombrado ante la vitalidad y detalle de tus sueños nocturnos, habrás quedado asombrado ante la complejidad de aquello que tu inconsciente puede producir espontáneamente, imagina el sueño que un reino más profundo y vasto de mentes podría producir. En realidad, no tienes que imaginarlo. Sólo hace falta mirar a tu alrededor.

Por lo tanto, las imágenes de nuestra vida mientras estamos despiertos no son ni un poquito más reales que las imágenes de nuestros sueños nocturnos. Son sólo más estables, intrincadas y consistentes porque están siendo soñadas en un nivel mucho más profundo y amplio de la mente. Sin embargo, es todavía un sueño, puro y simple. Es un conjunto de imágenes sostenidas en la mente, imágenes que desaparecerán tan pronto como la mente deje de soñarlas.

La Tierra No Es Nuestro Hogar

Ahora podemos regresar a la lista de actitudes hacia la naturaleza con las que comenzamos este artículo. Aunque algunas de ellas estuvieran en conflicto con otras, todas compartían una creencia fundamental. Todas asumen que la tierra es nuestro hogar; que nos produjo, que nos mantiene, que es donde nacemos y donde morimos. Pensemos sobre la palabra "hogar" y lo que implica. Tu hogar es donde perteneces, donde te adaptas. Si algo es tu hogar, entonces lo que eres queda definido a la luz de lo que tu hogar es. Si la tierra es nuestro hogar, entonces debemos ser la clase de cosa que se adecua a ese hogar: criaturas físicas diminutas y vulnerables que deben devorar a otras criaturas para sobrevivir antes de que nosotros mismos seamos inevitablemente devorados. ¿Es esto todo lo que somos? ¿ Es esto lo mejor que un Creador ilimitado pudo hacer?

Afortunadamente, la tierra no es nuestro hogar. No es nuestra madre. Dios es nuestra Madre. Dios es nuestro hogar. Dios es lo que nos ha producido. Dios es lo que nos sustenta, vivimos en Dios y nunca moriremos. Aunque parezca que vivimos en la tierra, en realidad estamos en Dios justo ahora, meramente soñando la tierra. Como el Curso dice,

"En Dios estás en tu hogar, soñando con el exilio" (T-10.I.2:1)

"Dios te creó como parte de Él. Eso es al mismo tiempo donde estás y lo que eres" (T-6.II.6:2-3)

En otras palabras, la tierra no es el hogar. Dios es el hogar. No somos parte de la tierra. Somos parte de Dios.

¿Qué sería entonces el sueño de la tierra sino un intento de construir un hogar sustituto, un reemplazo de nuestro verdadero hogar? La tierra es una película de nuestro intento para explicar quiénes somos, nuestro origen, nuestra vida, nuestras necesidades y nuestro destino sin Dios. ¿No es curioso que podamos buscar en el cielo con un telescopio y buscar en la tierra con un microscopio y nunca ver a Dios? Él no está visible. Ese hecho básico no es un descuido de diseño. Es una pista del propósito conductor del diseño. El universo físico es un sueño diseñado para probarnos que no somos parte de Dios, que Él no es nuestro hogar.

El Lado Bueno De La Naturaleza

Habiendo dicho todo esto, existen algunas cosas positivas que yo creo que dice el Curso acerca de la naturaleza. Por todo lo mencionado, es fácil tener la impresión que la tierra es un sueño puramente oscuro, y por lo tanto no hay nada real o lindo sobre las plantas, animales, montañas y arroyos. Sin embargo, pienso una interpretación tan radical es una verdadera lectura fallida del Curso. Por ejemplo, ¿qué hacemos con el siguiente pasaje:

"No creas que fuiste tú quien hizo el mundo. ¡Las ilusiones, sí! Más lo que es cierto en la tierra y en el Cielo está más allá de tu capacidad de nombrar" (Ejercicio 184 8:1-3)

Por lo que puedo ver, existen dos razones para amar y apreciar la naturaleza. Estas dos razones corresponden a las dos formas en las cuales en Curso habla sobre lo que denomina al mundo real. A mi mejor entender, ver el mundo real significa 1) percibir la luz eterna detrás de cada forma en este mundo y 2) percibir los pensamientos amorosos que contribuyeron la creación de este mundo. Veámoslas una por vez.

1. Detrás De Cada Forma Está Una Parte De Dios.

Desde el punto de vista del Curso, cada cuerpo humano tiene parte de la Filiación asociada a él. Lo que esto significa es que por cada cuerpo humano, existe una mente dormida en el Cielo, una parte de la Mente Crística, soñando que vive dentro de ese cuerpo. Existe una mente que piensa que más o menos es ese cuerpo, que nace con el nacimiento y que muere con la muerte. Como estudiantes del Curso, nuestro trabajo es el de separar el soñador del sueño, para mirar más allá del cuerpo a la mente que sueña. Pues esta mente, siendo parte de Dios, es eterna; es algo a lo que podemos amar sin reserva.

Ahora bien, el Curso asimismo alude a que esto es verdad también en animales, a través del uso repetido de la frase "todas las cosas vivientes". Esta frase implica que por cada cuerpo animal existe una mente dormida en el Cielo que piensa que está viviendo en ese cuerpo. Por lo tanto, los animales se merecen el mismo amor incondicional y santo respeto que los humanos. Pero, ¿qué pasa con las plantas? ¿Qué pasa con los objetos inanimados como rocas o muebles? Yo creo que el Curso es inequívocamente claro que estas dos cosas son también cuerpos que se corresponden a mentes que sueñan el Cielo. Por ejemplo, veamos el siguiente pasaje:

Esto seguramente parece decir que un granito de arena es uno de los "fragmentos separados" de la Filiación. ¿Cómo puede ser? Tal vez es sólo una metáfora, una licencia poética. Sin embargo, como si nos leyeran la mente, las siguientes oraciones responden esta pegunta directamente, quitando toda duda:

Las formas que los diferentes fragmentos parecen adoptar no significan nada, pues el todo reside en cada uno de ellos. Y cada aspecto del Hijo de Dios es exactamente igual a todos los demás (T-28.IV.9:5-7)

En otras palabras, si piensas que un granito de arena no puede, como tú, ser un fragmento del Hijo de Dios, entonces, recuerda "las formas que los fragmentos separados parecen adoptar no significan nada". El Curso está diciendo claramente que no importa cuál sea la forma – puede ser un cuerpo humano, un cuerpo animal, una planta o un granito de arena – detrás de cada una hay una "parte", un "fragmento", un "aspecto" de la Mente del Hijo de Dios.

Las lecciones 28 y 29 del Libro de Ejercicios elaboran este misma tema acerca de una mesa. Esto puede ser tan difícil de creer que, para asegurarme, me gustaría que miráramos a las declaraciones sobre la mesa una por una:

1. Nos dicen que cuando miramos bajo la visión de Cristo, una mesa tiene "infinito valor" (Libro de Ejercicios 28 5:2) Solamente lo que Dios crea tiene infinito valor. La mesa debió haber sido creada por Dios.

2. Nos dicen que una mesa no está "separada, por sí mismo o en sí mismo (Libro de Ejercicios 29 2-2). Esto significa que la realidad de una mesa no es una forma física, pues todas las formas están separadas. De tal manera, existe algo más allá de su forma física, algo sin forma, que es la realidad de la mesa.

3. Se nos dice que una mesa comparte su verdadero propósito con el propósito de "todo el universo" (Libro de Ejercicios 28 5:3). Esto significa que una mesa es parte del universo. En el Curso, "universo" no significa el universo físico. Se refiere al universo que Dios creó: la Filiación. En otras palabras, una mesa es parte de la Filiación.

4. En forma similar, se nos dice que una mesa comparte el propósito del universo y que por lo tanto, "comparte el propósito de su Creador" (Libro de Ejercicios 29.2:5). Nuevamente, la mesa es parte del universo que Dios creó. La mesa fue creada por Dios; no la forma de la mesa, por supuesto, sino la realidad más allá de la forma.

Resumiendo, lo que nosotros consideramos mesa -su forma física- no es lo que es. Más allá de la forma existe un algo sin forma que Dios creó y en el cual Él mora. En otras palabras, en algún lugar del Cielo, existe una mente, que es una con la nuestra y que es igual a la nuestra que está soñando que es esa mesa. Esta mente (de la cual estoy seguro que en su estado actual está mucho más inconsciente que la nuestra) piensa que nació cuando se hizo la mesa. Se queja en sordo dolor cuando la mesa es dañada y vagamente teme la destrucción de la mesa. Y así, la forma de la mesa puede ser una ilusión, pero la mente que piensa que es esa mesa es en realidad parte de Dios. Nuestra forma (nuestros cuerpos), la forma de la mesa y todas las formas de la naturaleza son sueños que inventamos. Pero detrás de cada uno está la realidad creada por Dios.

Esto, yo creo, es lo que la lección 29 del Libro de Ejercicios significa al decir "Dios está en todo lo que veo". De hecho, prosigue diciendo que en verdad es "el pilar de la visión" (Libro de Ejercicios, 29 1:5). En otras palabras, la visión de Cristo, por la cual somos salvados, consiste en ver a Dios en cada forma.

Entonces, ¿cómo se vería la naturaleza a través de la visión de Cristo? Basado en lo antedicho, supongo que la visión de Cristo nos permitiría automáticamente pasar por alto todas las formas de la naturaleza. Nos daríamos cuenta que no importa cual pareciera ser la forma que tome, porque detrás de ellas se encuentras los radiantes rayos de Dios. Y así, ya sea que veamos una ardilla, un pájaro, una serpiente, un escarabajo, un arbusto, un árbol, un arroyo o una roca, sabremos que todos ellos son lo mismo, todos fragmentos del único Hijo de Dios; que las "formas que los diferentes fragmentos parecen adoptar no significan nada". Veríamos toda la apariencia exterior de la naturaleza como una débil niebla, apenas oscureciendo las fulgurantes galaxias de la Filiación astillada que se encuentran detrás de la niebla, apenas disimulando la infinita belleza, pureza y valor de cada uno de los billones de los esplendorosos fragmentos. Seríamos capaces de amar cada cosa, grande o pequeña, animada o aparentemente inanimada, totalmente sin reservas. Y veríamos toda esta miríada de aspectos de Dios quejándose bajo la carga de la limitación. Podremos verlos también buscando incesantemente el hogar, la felicidad, la seguridad y perfecta paz que piensan que pueden encontrar en comer, aparearse y sobrevivir, pero que sólo podrán encontrar en Dios.

Yo creo que el hecho que toda la naturaleza esté viva con Filiación separada puede servir como el fundamento para una ecología iluminada. Esta ecología sería, solo a escala secundaria, acerca de la preservación, protección y cuidado de las formas. Primariamente tendría que ver con relaciones amorosas con nuestros otros hermanos. Tomaríamos los mismos principios que el Curso aplica a las relaciones humanas y las utilizaríamos en nuestras relaciones con "todas las cosas vivientes". Esto significa, primero y principal, ver más allá de las formas a la luz interior de Cristo dentro de cada cosa. Pero, una vez que hemos hecho esto, también significaría expresar esa visión de amor en la forma de un comportamiento concreto. Y, si parte de la Filiación, piensa que vive dentro del cuerpo de una planta, no le estarías expresando amor si descuidadamente dañamos y destruimos ese cuerpo de la planta, de la misma forma en que no estaría expresando amor a otro humano si le atropellaras el cuerpo con el auto. Por lo tanto creo que mucho de la ecología convencional es apropiado, pero sólo si la preservación, protección y cuidado de las formas son percibidos, no como un fin en sí mismo, sino como un medio de expresar amor a las mentes dentro de esas formas. Todo esto es muy similar, por supuesto, a la visión que guió los primeros años de la comunidad espiritual de Findhorn en Escocia. Y yo pienso que esa visión es básicamente correcta.

2. El Espíritu Santo Tuvo Una Mano En La Creación Del Mundo

Este tema requiere un tratamiento cuidadoso, ya que el Curso es muy preciso en decir que el mundo es nuestro sueño, que fue nuestra idea en primer lugar y que lo hemos inventado. Sin embargo, yo pienso que es igualmente claro en decir que el Espíritu Santo puso Su mano. En otras palabras, Él influenció hasta cierto punto el diseño del universo físico.

El primer indicio que tenemos de esto está al principio del Texto, donde se nos dice que:

"La Expiación se instituyó dentro de la creencia en el tiempo y en el espacio…" (T 2 II 5:1)

Dado que la creencia en el tiempo y en el espacio es la fuente del universo físico, el hecho de que el Espíritu Santo instituyera la Expiación dentro de tal creencia es muy significativo. Significa que el universo físico debe ser la representación tanto de nuestra creencia en el tiempo y en el espacio como la de la Expiación que fue instituida dentro de tal creencia.

Donde esto se hace realmente claro, es en las descripciones del Curso sobre el mundo real. Mientras que el mundo es el conjunto de todas las formas que hemos creado, el mundo real es la suma de todos los pensamientos amorosos que entraron en la creación de dichas formas.

Yo pienso que queda claro por el tono del Curso que la mayoría de los pensamientos que hicieron este mundo no fueron amorosos. Y esto está reflejado en los patrones de ataque, destrucción y muerte que son universales en este mundo. Sin embargo el Curso está diciendo claramente que también hubo pensamientos amorosos detrás de la construcción de este mundo. Y esto, asimismo, debe estar reflejado de alguna manera en las formas de la naturaleza.

¿Cómo refleja o simboliza la naturaleza los pensamientos amorosos que contribuyeron en esta creación? Esta es una pregunta fácil, ya que en todo el Curso se encuentra la implicancia que vibrantes y saludables formas son los símbolos de los pensamientos sanados o amorosos. Por ejemplo, el Curso supone constantemente que un cuerpo humano saludable es un símbolo del sueño de una mente saludable. Siguiendo estos lineamientos, frecuentemente sugiere que una naturaleza saludable, abundante y vibrante es también el símbolo del sueño de un pensamiento sanado. Nos dice, por ejemplo, que la mente sanada que proviene de hacer el Libro de Ejercicios puede

"sanar el ala rota de un pájaro o provocar que un arroyo por largo tiempo seco manará nuevamente" (Ejercicio 109 6-7).

Y como mínimo tres veces (en "El pequeño jardín" y " Pues ellos han llegado" del Texto y en "¿Qué es un milagro?" del Libro de Ejercicios), el Curso sugiere que condiciones áridas y desérticas son símbolos del ego y que la vida floreciente es un símbolo de un pensamiento sanado.

De todo esto, podemos deducir que el Curso ve aquellos elementos de la naturaleza que reflejan salud, belleza, vida, abundancia, armonía, orden y cooperación como productos de pensamientos amorosos que entraron al mundo. Estos aspectos de la naturaleza son símbolos del sueño del amor. Por lo tanto, el Curso no está totalmente en contra de ver la belleza en la naturaleza, ya que las formas hermosas pueden conducirnos a los pensamientos hermosos detrás de ellos. Y ver esos pensamientos es ver el mundo real. La idea de que pensamientos sanos y amorosos producen la belleza en la naturaleza está muy claramente expresada en la sección denomina "El Mundo Perdonado". Allí se nos dice:

En otras palabras, el Espíritu Santo revelará tus motivos detrás de la creación de este mundo y te mostrará que fue tu insania la que lo hizo. Sin embargo, existe un importante calificador agregado a esto:

Ni siquiera lo que el Hijo de Dios inventó en su demencia podría no tener oculto dentro de sí una chispa de belleza que la dulzura no pudiese liberar (T-17.II.5:5)

Esto dice que dentro de la insania que creó el mundo, existía un poquito de sanidad, existían pensamientos amorosos. Aunque estos pensamientos amorosos fueran la influencia minoritaria en la creación del mundo, aún están allí. Y están visiblemente expresados en las formas de la naturaleza. El Curso lo expresa claramente en el siguiente párrafo:

Esta belleza (la chispa oculta que contribuyó a la fabricación del mundo)En otras palabras, la hoja y la brizna de hierba son "signos" o símbolos de los pensamientos que los hicieron. Y dado que algunos pensamientos amorosos contribuyeron en su fabricación, existen aspectos de la hoja y de la brizna de hierba que son emblemáticos del amor ( incluso de la "perfección de Dios"). Para generalizar esto, existen elementos en la naturaleza que testifican al pensamiento amoroso y sano que fue parte del sueño de este mundo. De hecho, a través de los ojos del perdón (como esta sección afirma) podemos ver símbolos de amor por todas partes, incluso en lo que nosotros normalmente consideraríamos como cosas ordinarias, como hojas y briznas de hierbas. El perdón puede revelar una belleza en la naturaleza cuya existencia nunca sospechamos. Y, por supuesto, es imposible tener pensamientos amorosos que no hubieran sido inspirados por el Espíritu Santo. Si el amor está presente, entonces Él está allí en ese amor. Por lo tanto, el mundo real – la suma total de todos los pensamientos amorosos detrás de este mundo – puede decirse que han sido inspirados por el Espíritu Santo "ya que el mundo real es el regalo del Espíritu Santo … " (T-12.VI.3:6).

Por eso, en la sección denominada "Percepción y Elección" al Espíritu Santo se lo llama en repetidas ocasiones el Hacedor del mundo real. Veamos, por ejemplo, el siguiente pasaje:

Mi interpretación de esto es que una vez que comenzamos a soñar el mundo del odio, limitación y muerte, el Espíritu Santo simultáneamente introdujo dentro del proceso de nuestro sueño Su corrección para ese mundo (en otras palabras, Él instituyó la Expiación dentro de la creencia en el tiempo y en el espacio). Esta corrección se hizo parte del mundo en sí ( dándole el derecho a ser denominado como "otro Hacedor de este mundo", una voz minoritaria de amor, belleza, orden y armonía en un mundo dominado por el odio, la fealdad, el caos y la muerte. En otras palabras, se entretejieron leyes dentro del sueño del universo físico que reflejaron las leyes amorosas del universo de Dios (la Filiación). Y de esta manera, se estableció un vínculo que mantuvo al mundo "dentro de las leyes de Dios".

Por consiguiente, el mundo tiene dos pilares. Los cimientos mentales sostenidos por vigas principalmente el ego, pero mezclada dentro del cemento de esos cimientos hay una clase de agente disolvente, una corrección para el ego – el Espíritu Santo. Y ambos pilares están visualizados en las formas de la naturaleza y representadas en sus dramas.

Añadiendo a esto nuestra charla sobre pensamientos amorosos, podemos decir que el Espíritu Santo fue capaz de ingresar en nuestro proceso de sueño debido al permiso que Le dimos a través de nuestros pensamientos amorosos. Él actuó a través de estos pensamientos amorosos para contrarrestar los pensamientos odiosos que dominaban el proceso del sueño, para asegurarse que en este mundo cruel y difícil hubiera suficientes recordatorios – símbolos del sueño- del hogar. Él nos dejó Sus tarjetas de visita por todos lados: la belleza de las flores, la gracia de los animales, la gloria de los atardeceres y la majestuosidad de las galaxias.}

Estas hermosas formas pueden ser útiles en nuestro crecimiento espiritual. No vemos el mundo real con nuestros ojos, ya que es un mundo de pensamiento que vemos con nuestras mentes. Verlo significa sentir mentalmente el pensamiento amoroso y sanador que está presente en este mundo. Sin embargo, podemos ponernos en contacto con ese pensamiento al contemplar las formas que produce. Pues esas formas tienen la habilidad de transportar nuestras mentes al amor detrás de ellas. El símbolo puede transportarnos a aquello que simboliza.

Así, al salir a dar un paseo en la naturaleza y observar la belleza de un arroyo, árbol o montaña, la intrincada belleza revelada por un microscopio o la grandeza revelada por un telescopio, podemos decirnos a nosotros mismos: "¡Qué hermoso símbolo del sueño de nuestro hogar!

Síntesis

El cuadro de la naturaleza del Curso, como yo lo entiendo, es fascinante. El Curso mira a la naturaleza sobriamente, desapasionadamente, sin ninguna bruma romántica en sus ojos. Ve que la naturaleza es un cuadro de vida limitada, combatida y dominada por la muerte. Y dado que la realidad o Cielo es vida ilimitada, sin ningún opuesto, la naturaleza debe ser una ilusión. No debe ser una creación de Dios, sino un sueño nuestro, un sueño flotando en un océano vasto e intranquilo de mentes que duermen en el Cielo. Este sueño es la representación de nuestra creencia de que estamos separados, limitados, carentes, vulnerables, atacados y culpables; nuestra creencia que la ilimitada vida del Cielo puede ser reducida, fragmentada en pedazos, herida y finalmente aniquilada. Este es el cuadro de nuestra creencia de que podemos tachar a Dios de nuestras vidas, de que podemos hacer un lugar en donde no Lo incluyamos e incluso llamarlo hogar.

Sin embargo, dentro de este sueño oscuro existen chispas de luz. Detrás de cada forma limitada de la naturaleza está una de las hermosas mentes que han soñado toda esta cuestión. Esta mente está dormida a lo que es la realidad, una mente engañada y confundida. Pero aún sigue siendo tan inocente y hermosa como en el primer momento de su creación, ya que existe un solo momento en el Cielo.

Y aún dentro del mar de oscuros pensamientos que soñaron este mundo, fueron inyectados pensamientos amorosos, pensamientos inspirados en el Espíritu. Estos pensamientos amorosos se ven reflejados en las hermosas formas y patrones de la naturaleza. Y una mente verdaderamente sintonizada con estos pensamientos verá belleza en la naturaleza mucho más allá de lo que normalmente puede ser visto.

La naturaleza no es nuestro hogar. No es una morada adecuada al Hijo de Dios. Es una guerra en acción. Pero hay lugar para amar y apreciarlo. Es nuestra tarea amar y cuidar de nuestros otros hermanos, los trillones de fragmentos esparcidos del Hijo de Dios que se encuentran detrás de las innumerables formas de la naturaleza. Y es nuestra tarea contemplar las hermosas formas de la naturaleza como símbolos del sueño de la belleza trascendental que nuestros ojos físicos jamás verán.

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