¿Cómo discernimos entre la palabra de Dios y meras palabras humanas?

by Greg Mackie

¿Cómo podemos distinguir entre la verdadera sabiduría del espíritu y la "sabiduría" que no es más que la imaginación humana? Esta cuestión es el núcleo del libro de Elaine Pagels "Más allá de la fe: El Evangelio Secreto de Tomás". Este libro fascinante, cuenta la historia de cómo la diversidad de los primeros cristianos fue eliminada por los arquitectos de lo que luego sería la única y verdadera iglesia – la historia de cómo la heterodoxia (literalmente "opiniones diferentes," una variedad de maneras distintas de interpretar el mensaje cristiano) fue derrotada por la ortodoxia (literalmente "pensamiento vertical," una única manera autorizada de interpretar el mensaje cristiano). En esta historia se entreteje la historia personal de Pagels, en la cual su propio cristianismo se mueve en dirección contraria: desde la ortodoxia a la heterodoxia.

Lo que más me intrigó de "Más Allá de la Fe" es la similitud notable entre la primera comunidad cristiana y nuestra comunidad actual del Curso. A medida que leía la historia de Pagels, me resultaba extrañamente conocida. Al igual que los primeros cristianos, la comunidad del Curso enfrenta la cuestión de cómo discernir la verdad espiritual, y las respuestas que se ofrecen ahora son tan variadas como entonces. La mayoría de los estudiantes del Curso otorgan autoridad al Curso mismo, pero varía mucho lo que eso significa en la práctica. Algunos se ciñen a la interpretación particular de alguno de los maestros del Curso. Otros se respaldan con varios de los canalizadores de Jesús que dicen recibir más mensajes del autor mismo. Algunos buscan a otros guías canalizados que dicen estar iluminados. A veces usan otros libros espirituales o dependen de los pronunciamientos de maestros que dicen estar iluminados o que tienen conocimiento interno del verdadero significado del Curso. Algunos confían exclusivamente de su experiencia personal del Espíritu Santo interno. Muchos usan una combinación de varias de estas fuentes.

En este ensayo, quiero aplicar lo que Elaine Pagels dice del cristianismo a la comunidad del Curso. Mi meta es ofrecer una respuesta a cómo nosotros los estudiantes del Curso podemos discernir la verdad dentro de nuestra propia tradición en desarrollo. Mientras leen, les aliento a reflexionar en su propia jornada. Durante siglos se ha reflexionado sobre la cuestión de cómo podemos discernir entre la verdadera sabiduría espiritual y las decepciones tentadoras del ego. Para los estudiantes del Curso y para cualquiera en camino al despertar, esta cuestión no es puramente académica, sino central para la vida espiritual. Si el despertar a Dios proviene de encontrar la verdad, entonces debemos aprender cómo encontrar la verdad si queremos despertar a Dios.

"Más allá de la fe": desde la heterodoxia a la ortodoxia; e inversamente, desde la ortodoxia a la heterodoxia.

"Más allá de le fe" cuenta la historia del viaje del cristianismo desde la heterodoxia a la ortodoxia: desde la diversidad vertiginosa de los primeros días, a su consolidación eventual en una única iglesia unificada con una única enseñanza oficial. En particular, Pagels se concentra en el conflicto entre dos perspectivas de salvación. Una perspectiva prominente entre los cristianos heterodoxos era que la salvación está en descubrir la propia divinidad inherente a través de la sabiduría interior o "gnosis." Sin embargo, fue descartada para dar lugar a la perspectiva ortodoxa: que la salvación está en creer en la divinidad singular de Jesús, junto con otros principios que se resumen en el Credo Niceno del cuarto siglo.

El viaje del cristianismo: desde la heterodoxia a la ortodoxia

La historia comienza con una heterodoxia vaga e imprecisa. Pagels dice que aunque originalmente los historiadores esperaban encontrar un cristianismo que en los comienzos fuera más simple y "pura", cuando hurgaron en los orígenes cristianos lo que encontraron fue increíblemente heterogéneo. Muchos maestros diferentes visitaban las comunidades varias, cada uno ofreciendo su enseñanza distintiva. Aunque había algunas creencias básicas sobre las que estaban de acuerdo – sobre todo, el rechazo a los dioses paganos y volver al verdadero Dios revelado por Jesús – ponían el énfasis no ya en qué creer, sino en buscar a Dios en la propia experiencia. Para ayudar en esta búsqueda, compartían historias acerca de la vida de Jesús. De hecho, había muchos evangelios que elegir aparte de los cuatro que hoy están en la Biblia: todo desde el evangelio de María Magdalena al Evangelio de la Verdad, el Apocalipsis de Pedro hasta la Danza Circular de la Cruz. También había un buffet froid de rituales distintos, incluyendo el bautismo y la comunión que incluía pan y vino, rituales cuyo significado se interpretaba de manera diferente según quién.

Lo único que parecía unir al cristianismo de los comienzos – y que ayudó a expandirlo aun a pesar de la enconada persecución del Imperio Romano – era la práctica radical del amor ágape. Los cristianos contribuían dinero voluntariamente a un fondo común para ayudar a los necesitados, incluyendo a criminales. Curaban a la gente de una manera que muchas veces se consideraba milagrosa, y lo hacían sin cargo, no como los templos paganos, que siempre cobraban una tarifa. Cuidaban a enfermos contagiosos que nadie más quería tocar. Se llamaban "hermanos" entre ellos, y a veces a los que no eran cristianos también.

No obstante, había rivalidades. Los distintos maestros cristianos discutían entre ellos, y Pagels destaca una de estas disputas: la que existía entre aquellos que trazaban su linaje al apóstol Tomás, y aquellos que lo trazaban al apóstol Juan. Aquí Pagels introduce el evangelio de Tomás, producto de los cristianos de Tomás (casi seguramente no fue escrita por Tomás mismo). Éste fue un evangelio suprimido y finalmente destruido por la iglesia, perdido para siempre salvo por algunos fragmentos; hasta que se descubrió una copia entre los textos encontrados en Nag Hammadi, Egipto, en 1945.

Según Pagels, el evangelio de Tomás enseña que la luz de Dios está dentro de cada uno de nosotros – todos estamos creados a Su semejanza – y por lo tanto el camino de la salvación es buscar y hallar la luz de Dios interna. Una de sus frases favoritas de Tomás es esta: "Dijo Jesús, 'Si das a conocer lo que está dentro de ti, lo que das a conocer te salvará. Si no das a conocer lo que está dentro de ti, lo que no das a conocer te destruirá" (32).2Ella afirma que el evangelio de Juan se escribió para desmentir este punto de vista. Según el autor de Juan (casi seguramente no fue el apóstol Juan), la luz de Dios no está en cada uno de nosotros, sino que sólo se encuentra en Jesús – nosotros no somos la luz del mundo, él lo es – y entonces la forma de encontrar la salvación no es buscando la luz de Dios interna, sino solamente a través de la creencia en Jesús como el Hijo de Dios unigénito.3 (Esta distinción entre el camino que busca la luz de Dios interna, y el camino de creer en Jesús y los credos, es el tema central de "Más allá de la fe.")

La discusión entre los cristianos de Tomás y los cristianos de Juan no se resolvió inmediatamente; algunas personas tomaban partido por uno, otras por el otro. A medida que crecía el cristianismo y aumentaba la persecución romana, algunos comenzaron a opinar que disputas como estas eran un problema serio. Uno de los que lo sentía así era Irineo, obispo de Lyon (c. 125-202), figura importante en el libro de Pagels. Él vio de cerca el terror de la persecución- su propio mentor, Policarpo, fue martirizado, y su comunidad casi destruido – llegó a creer que sólo la unión permitiría que el cristianismo sobreviviera a sus enemigos. No estaba en contra de toda la variedad de doctrinas y prácticas, pero sí creía que en bien de la unión, y por lo tanto de la supervivencia, tenía que haber ciertas doctrinas básicas sobre las que todos los cristianos estuvieran de acuerdo. Él "esperaba que los cristianos todos llegasen a considerarse miembros de una sola iglesia que llamaba católica, que significa 'universal'" (80).

En vista de que Irineo seguía la línea de Juan – Policarpo afirmaba que Juan mismo había sido su maestro – la iglesia "católica" que soñaba era una iglesia unificada del lado de Juan, no de Tomás. Él creía que la luz de Dios estaba en Jesús solamente, por lo tanto se dispuso a refutar las opiniones de los herederos de Tomás, que buscaban la luz dentro de sí mismos. Él consideró que estos "cristianos espirituales" (muchas veces se les dice "gnósticos", aunque Pagels evita el término en este libro) eran la amenaza más grande para la unión que él buscaba.

La amenaza principal que veía en ellos era que tenían la tendencia de considerarse una elite espiritual, que incluso llevaban a cabo un "segundo bautismo" que llamaban apolutrosis, o "liberación," para los iniciados especiales. Consideraban que la masa de creyentes comunes era como niños en el camino espiritual, mientras que ellos eran de los pocos serios que "realmente lo entendían." Pagels dice que según Irineo, cuando él cuestionaba a los seguidores del maestro gnóstico Valentinus, "permanecían en silencio o respondían sencillamente que estaba equivocado, ya que no había avanzado más allá de un nivel ingenuo de comprensión" (159). Esta separación en grupos "simples" y "avanzados" creaba una división entre las iglesias, que Irineo consideraba que era una amenaza para su supervivencia.

Además, los cristianos espirituales siempre estaban proclamando nuevas revelaciones – incluso revelaciones que provenían de Jesús mismo – basado en sueños y visiones que recibían a través de varias prácticas espirituales. Muchos de ellos dijeron que habían recibido conocimiento de la "epinoia luminosa" (164) como lo llama el Libro Secreto de Juan – un término que no tiene una traducción exacta, pero que se refiere a una intuición espiritual que revela pistas y atisbos de la divinidad inexpresable. Surgieron varios movimientos cristianos espirituales, como el movimiento popular llamado "la nueva profecía," conducida por tres "profetas" autoproclamados que decían que se comunicaban directamente con el espíritu santo, que compartían estas revelaciones con otros, y que enseñaban cómo tener sus propias revelaciones. Pero según la opinión de Irineo, no había ninguna consistencia en las "revelaciones" de estos profetas y otros maestros como ellos. Ninguno de estos maestros estaba de acuerdo entre sí; en sus propias palabras, "cada uno de ellos sale con algo nuevo todos los días" (128). La "epinoia luminosa" no era más que la imaginación demasiado activa. ¿Cómo podría haber unión cuando nadie podía estar de acuerdo en nada?

La actitud de Irineo para con estos buscadores de gnosis (conocimiento) se resume en el relato de una reunión presidida por un profeta llamado Marcus, que tenía seguidores provenientes de la propia congregación de Irineo. Marcus alentaba a que alguien ("una mujer insensata" – según las palabras de Irineo) profetizara, y…

entonces ella, llena de vanidad y eufórica con estas palabras, y enormemente excitada en su alma porque ella misma está por profetizar, con corazón latiendo salvajemente, llega al nivel requerido de audacia, e insensatamente además de descaradamente, pronuncia cualquier tontería que se le ocurre, como sería de esperar de alguien envalentonada por un espíritu vacío. (93)

Aunque el relato es mordaz, Irineo no creía que todas las revelaciones fuesen malas o equivocadas. Pagels dice que "aunque Irineo prefería límites claros, no era intemperante, y de ninguna manera era intolerante con las diferencias" (133). Él creía que la gente podía recibir guía genuina del espíritu y que de hecho la recibía. Pero le preocupaba la división entre elites "iluminados" y creyentes simples, y él creía que tenía que haber una manera de evaluar la guía espiritual, de modo que se pudiese distinguir entre revelaciones genuinas y las "tonterías" de la imaginación humana.

Esto lo llevó directamente a la pregunta central de este ensayo: ¿Cómo podemos discernir entre la palabra de Dios y las meras palabras humanas? Esta pregunta se aplica no sólo a las revelaciones de estos maestros, sino también a la sobreabundancia de evangelios diseminados en el mundo cristiano. El primer paso de la respuesta de Irineo fue estrechar el campo de los evangelios. Declaró que de todos los evangelios, sólo cuatro estaban escritos por testigos presenciales de la vida de Jesús, y por lo tanto que esos cuatro eran válidos: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Por lo que sabemos, él fue el primer líder cristiano que abogó por el "evangelio cuádruplo" que ha sido un pilar de la ortodoxia cristiana hasta el día de hoy. De estos cuatro, Irineo creía que el de Juan era el más importante. Todos los demás serían vistos a través de la lente de Juan – particularmente su énfasis en creer que Jesús era la única luz del mundo, el Hijo unigénito de Dios.

Pero esto no fue suficiente en sí para proveer la unión que Irineo buscaba. El problema era que los cristianos espirituales seguían interpretando esos cuatro evangelios – incluyendo el de Juan, uno de los favoritos – de manera diversa, alegórica, además de metafórica. Por ejemplo, Valentino afirmaba que la historia en que Jesús liberaba al templo del pecado es realmente (en palabras de Pagel) "una parábola demostrando cómo, cuando Dios ilumina nuestros corazones, destruye y transforma lo que ahí encuentra para que seamos moradas dignas del espíritu santo" (119). Tales interpretaciones metafóricas podrían alejarse del material original; a veces, los cristianos espirituales interpretaban las escrituras de modos que contradecían lisa y llanamente el sentido literal del texto.

Entonces, Irineo necesitaba agregar un segundo paso a su respuesta. Ahora que tenía un juego ortodoxo de escrituras, tenía que desarrollar un método ortodoxo de interpretar esas escrituras. El método que propuso tuvo dos aspectos. Primero, dijo, el intérprete tenía que adherir a una interpretación esencialmente literal de la escritura: Irineo "declara que, siempre que sea posible, uno debe discernir el sentido obvio; y cuando un pasaje parece ambiguo o difícil, la comprensión debe ser guiada por aquellos pasajes cuyo sentido parece claro" (117). Este enfoque básico, que Pagels define como "la capacidad de discernir el significado o intención implícitos de cada texto" (177)4correspondía a lo que un obispo posterior, Atanasio, llamaba dianoia. Los cristianos espirituales desdeñaban esta postura pues consideraban que sus interpretaciones metafóricas eran de una comprensión superior.

Segundo, dijo Irineo, el intérprete debe "sostener inmóvil en su corazón el canon de verdad recibido en el bautismo" (129). ¿Cuál era este "canon de verdad" recibido en el bautismo? Era un conjunto de creencias, enraizadas en el evangelio de Juan, que Irineo consideraba que era tradición apostólica, equivalente a una especie de proto-credo. Según Irineo, consiste de fe en…

un solo Dios, Padre omnipotente, creador del cielo y de la tierra, y de los mares… y en un Cristo Jesús, el hijo de Dios, que se hizo carne para nuestra salvación, y en el espíritu santo… y el nacimiento por medio de una virgen, y el sufrimiento, y la resurrección de la muerte, y el ascenso al cielo en la carne… de nuestro amado Jesucristo. (129)

Estoy seguro que pueden darse cuenta hacia donde vamos. En el siguiente siglo y medio, a medida que muchos conversos se unían a las iglesias cristianas a pesar de la persecución, más y más obispos adoptaron el modelo de Irineo y rechazaron a los que se desviaban de él. Finalmente, cuando el emperador romano Constantino legalizó al cristianismo, se convocó al Concilio de Nicea en el año 325 para crear a la iglesia unificada que Irineo había soñado. Los obispos reunidos en Nicea confirmaron el evangelio cuádruplo de Mateo, Marcos, Lucas y Juan; seleccionaron el resto de los libros del Nuevo testamento de hoy, y formularon el Credo Niceno basado en el "canon de verdad" de Irineo.

Y, como dicen, el resto es historia. A los grupos no ortodoxos se les ordenó no reunirse más. Se confiscaron las iglesias que pasaron a ser propiedad de las iglesias ortodoxas. Se destruyeron todos los evangelios no canónicos y otras escrituras, incluyendo el evangelio de Tomás. La ortodoxia ahora tenía la respuesta a la cuestión de cómo discernir la verdad. La verdad se encontraba 1) a través del evangelio cuádruplo y los demás libros del Nuevo Testamento, 2) a través de la interpretación esencialmente literal del Credo Niceno (y los credos que le siguieron), 3) a través de los obispos ortodoxos que eran los líderes de la iglesia oficial, con aprobación imperial. Los buscadores heterodoxos de la luz interior fueron derrotados; reinaban triunfantes los creyentes ortodoxos en Jesús la única Luz verdadera.5

La comunidad del Curso: otra mirada a la heterodoxia versus la ortodoxia

Como mencioné al principio de este ensayo, al leer Más allá de la fe, me llamó la atención la similitud entre la primera comunidad de cristianos y nuestra actual comunidad del Curso. Los temas con los que luchaban los primeros cristianos – incluyendo el tema de cómo discernir entre la palabra de Dios y la palabra humana, cómo discernir la verdad – son algunos de los mismos temas que hoy enfrentamos.

Al igual que los primeros cristianos, los primeros días del Curso se caracterizaron por heterodoxia desenfrenada e imprecisa, una heterodoxia que hoy prevalece. La comunidad del Curso también tiene diversas voces. Nosotros también tenemos nuestras elites "iluminadas" afirmando que sus mensajes vienen directos del Espíritu Santo. Hay gente que habitualmente declara tener nuevas revelaciones, incluyendo nuevas revelaciones de Jesús. Hay otras "escrituras" que algunos consideran igualmente convincentes o incluso más categóricas que el Curso, especialmente las que se dice que provienen de Jesús. Estas revelaciones distintas frecuentemente contradicen al Curso (en mi opinión) y se contradicen entre sí, mas parece que sus adherentes no consideran que ese sea un problema. Hay gente que interpreta el Curso metafóricamente, aunque esa interpretación contradiga el significado literal. Estos intérpretes tienden a considerar a los intérpretes más literales como menos sofisticados y menos avanzados espiritualmente. Sobre todo, está el punto de vista actual, que las experiencias internas individuales – una versión moderna de la búsqueda de "epinoia luminosa" – son el estándar dorado de la verdad. En esta comunidad, no goza de gran valor corroborar en forma externa las declaraciones de verdad.

Sin embargo también hay un elemento "ortodoxo" en la comunidad. En un sentido general, surge una especie de ortodoxia cada vez que estudiantes del Curso se someten sin cuestionamiento a las opiniones y reflexiones de un maestro en particular, o cuando no evalúan esas opiniones contra los estándares del Curso mismo. Sin embargo hay un lugar de ortodoxia que merece mención especial: Ken Wapnick y la Fundación para Un Curso de Milagros®.

Sé que estoy entrando en terreno controversial, pero en mi opinión, Wapnick y FACIM representan la ortodoxia en la comunidad del Curso, por lo menos de dos maneras. Primero, Wapnick y sus opiniones tienen un aura de autoridad debido a su papel en la historia de los comienzos del Curso y su rol actual como presidente del brazo académico de los editores oficiales del Curso. Él es percibido como el heredero del patrimonio de Helen Schucman, y muchas de sus interpretaciones del Curso son ahora parte de la tradición de la comunidad del Curso, incluso para aquellos que nunca han leído sus obras. Sucintamente, sus opiniones se han convertido en una especie de ortodoxia entre los estudiantes del Curso (se reconozca conscientemente o no).

Segundo, Wapnick y FACIM tienden a ser desdeñosos con aquellas opiniones que contradicen esta ortodoxia.6 Wapnick mismo se ha rehusado permanentemente a dialogar con personas que tienen otras perspectivas. No se involucra con otros intérpretes del Curso, e incluso niega que él mismo sea un intérprete del Curso; afirma que sabe lo que dice el Curso.7 Y muchos consideran que los juicios por copyright de recientes años son intentos de suprimir opiniones heterodoxas, por parte del divulgador de la "ortodoxia" oficial del Curso. De hecho, nadie puede afirmar que FACIM hizo lo que los cristianos ortodoxos hicieron; nadie murió, y a nadie se le prohibió enseñar y practicar el Curso a su manera. Sin embargo parece haber un paralelismo porque las acciones de FACIM causaron dificultades a intérpretes alternativos para que sus puntos de vista se publicaran y diseminaran. Correcta o erróneamente, una cantidad de personas en la comunidad del Curso equipara a FACIM con la Iglesia Católica y a Ken Wapnick con el Papa. Verdad o no, la percepción está ahí.

Receta para la comunidad del Curso: combinar las fortalezas de la ortodoxia y de la heterodoxia

¿Qué método deben usar los estudiantes del Curso para discernir la verdad espiritual? En mi opinión, ni la ortodoxia ni la heterodoxia tiene la respuesta total. Si expreso mi opinión en términos que son centrales para Más allá de la fe, creo que hay un debido lugar tanto para la creencia en ideas acerca de Dios que provienen de fuentes externas a tu mente (especialmente la del Curso en sí), como un debido lugar para la búsqueda de Dios a través de la experiencia personal de la luz interna (sin duda un tema importante del Curso mismo). De hecho, creo que el Curso considera a la creencia y a la experiencia como dos partes de una progresión en desarrollo. Se comienza con una creencia superficial en las ideas del Curso que no es mucho más que una teoría no probada. Luego, al caminar por la senda del Curso, esa creencia superficial del inicio se confirma en última instancia y se transforma en verdadera convicción por experiencia personal.8

Aunque no lo admiten los buscadores espirituales alternativos, hay algo atractivo en la simpleza de aceptar un único punto de vista, como han descubierto muchos cristianos desde los días en que triunfó la ortodoxia. La ortodoxia tiene su fortaleza: su insistencia en maneras externas y compartidas de evaluar afirmaciones de la verdad, y su aprecio por el valor de una comunidad que llega a una especie de acuerdo o unión. Sin embargo todos nosotros, especialmente los que estamos marcados por la experiencia personal con la religión tradicional, conocemos la gran debilidad de la ortodoxia: su tendencia hacia el enfoque "será a mi manera o sigue tu ruta," insistiendo en que tiene razón y suprimiendo las voces discrepantes que podrían forzar a una reconsideración de las cosas.

También hay algo atractivo acerca de unirse a Pagels en el viaje de regreso a la libertad de la heterodoxia. Muchos buscadores espirituales alternativos han hecho justamente eso. La heterodoxia también tiene sus fortalezas: su respeto por la experiencia personal como un medio válido para discernir la verdad, y su apertura a la exploración de diversas opiniones. Sin duda, hay un tremendo valor en las experiencias de conocimiento interno que producen frutos positivos en la vida propia. Me siento especialmente atraído a la idea que una vida de compasión y servicio a los demás es evidencia que uno está moviéndose en dirección de la verdad; como dice Karen Armstrong: la suprema prueba decisiva de cualquier camino espiritual es el fruto de la compasión práctica.9 Sin embargo la heterodoxia también tiene sus debilidades: sobre todo, su tendencia al enfoque relativo "está mi verdad y está tu verdad," negando la validez de todo lo que esté fuera de su propia experiencia personal subjetiva cuando evalúa afirmaciones de verdad.

Por lo tanto, creo que la respuesta a nuestra pregunta debería ser la que maximiza las fortalezas de la ortodoxia y de la heterodoxia a la vez que minimiza sus debilidades. Teniéndolo en cuenta, me gustaría sugerir un método que ayude a los estudiantes del Curso a discernir la verdad espiritual. Basado en el libro de Pagels, veo tres elementos que componen la respuesta ortodoxa cristiana a esta cuestión: 1) una escritura categórica, 2) un método acordado para la interpretación de la escritura, y 3) una comunidad de intérpretes. Aunque pueden surgir problemas con los tres elementos, creo que básicamente son íntegros. El error más grande de los cristianos ortodoxos era usar estos elementos de una manera autoritaria y rígida que aniquiló (a veces literalmente) a las voces del disenso e innovación. En mi opinión, entonces, la manera más efectiva de discernir la verdad espiritual para los estudiantes del Curso es usar estos tres elementos, en versión Curso, mas usarlos de una manera no autoritaria. Esto permite que evitemos las tendencias autoritarias de la ortodoxia y las tendencias relativistas de la heterodoxia, dándonos lo mejor de ambos mundos: del ortodoxo, el aporte de las comprobaciones externas de la verdad y el respeto por el acuerdo; y del mundo heterodoxo las comprobaciones empíricas de la verdad y el respeto por las opiniones diversas.

He aquí, entonces, los tres elementos en versión Curso:

1. Una escritura categórica: Un Curso de Milagros®

Este es el elemento más importante. El Curso es lo que define nuestro camino espiritual. Nos da tanto la enseñanza que promete llevarnos a Dios, como las instrucciones prácticas de cómo aplicar esa enseñanza. Si uno cree que el Curso es su camino, que realmente lo escribió Jesús, y que Jesús está completamente iluminado, entonces lógicamente el Curso tiene que ser la autoridad suprema. El Curso mismo dice esto acerca de su autor: "Mas para ti, Jesús es el portador del único mensaje de Cristo acerca del Amor de Dios. No tienes necesidad de ningún otro." (C-5.6:4-5). Si no necesitamos otro portador del mensaje de Cristo mas que Jesús, entonces queda claro que su Curso ha de ser el estándar por el que se evalúa todo lo demás.

Sin embargo, como destacaré en los tres puntos, estar de acuerdo con esto es estrictamente voluntario. No hace falta ni debe haber ninguna estructura autoritaria que obligue a creer que el Curso es la Palabra de Dios inequívoca. (En este sentido, la suprema autoridad dominante – la autoridad de decidir qué es lo que uno cree – siempre debe descansar en el estudiante individual.) Siempre habrá estudiantes cuyo camino no es el Curso, así como estudiantes que no creen que el Curso fue escrito por Jesús y no están seguros si el autor está completamente iluminado. Para ellos el Curso no será el supremo estándar.

Incluso para aquellos que consideran que el Curso es categórico, no es necesario que lo acepten sin cuestionamiento; todos lo cuestionamos de vez en cuando, incluso vehementemente, y el autor del Curso mismo no tiene problema con ello.10 Él no exige obediencia ciega; al contrario, dice, "Nadie puede aprender lo que es la libertad si está sometido a cualquier clase de tiranía, y la perfecta igualdad de todos los Hijos de Dios no se podría reconocer si una mente ejerciese dominio sobre otra" (T-8.IV.6:7). Aceptar el Curso como nuestra autoridad no significa que debamos descartar otras escrituras categóricamente, por ejemplo el producto de las canalizaciones de Jesús. Estos se pueden evaluar caso por caso, usando el Curso como nuestra guía para determinar qué adoptar y qué rechazar. A pesar de que yo todavía no he encontrado una obra de canalización de Jesús que se compare con el estándar del Curso, puedo considerar a cada una que surja con mente abierta.

2. Un método acordado para la interpretación de la escritura

Si queremos llegar a una especie de acuerdo acerca de lo que dice el Curso – y creo que dicho acuerdo es valioso, mientras sea libre, no impuesto – hace falta que tengamos un método común para la interpretación. Si una persona estudia cuidadosamente las palabras del Curso y otra consulta a su ángel guardián, en realidad los dos carecen de un punto de contacto para construir un diálogo. El método interpretativo debe basarse en estándares externos sobre los cuales se pueden hacer un acuerdo (entonces el ángel guardián queda excluido). Hace falta que se capte efectivamente lo que dice el Curso de la manera más completa posible, sin dejar cabos sueltos y ofreciendo lo que efectivamente se necesita para seguir el camino. En el Círculo, hemos desarrollado un método efectivo enraizado en el argumento que es "muy simple, muy claro y está totalmente exento de ambigüedad" (L391:2), "muy práctico, y … dice exactamente lo que quiere decir" (T-8.IX.8:1). Este método, que considera que el Curso es mucho más literal que metafórico, es muy parecido a la dianoia de Atanasio en que su meta es discernir el significado o intención que el autor del Curso ubicó en el texto.

Pero, al igual que con el primer punto, la aceptación de dicho método interpretativo es estrictamente voluntaria. No se trata de dictar una especie de fundamentalismo interpretativo. Siempre existirán aquellos que no están de acuerdo con ningún método adoptado por una mayoría, y ese es su derecho. E incluso si se demuestra que un método interpretativo es efectivo y éste logra gran aceptación, no hace falta perpetuarlo. Puede y debe estar abierto a revisión y mejora – nuestro método interpretativo en el Círculo evoluciona todo el tiempo.

Finalmente un buen método interpretativo valora los elementos externos, objetivamente verificables – especialmente las palabras del Curso mismo – y la comprensión obtenida por sabiduría interna y experiencia personal. Tanto la dianoia como la epinoia tienen un lugar apropiado. El Curso pone mayor énfasis en recibir guía del Espíritu Santo, naturalmente, y también tiene su propia versión del enfoque "por sus frutos los conoceréis." Dice "Si le obedeces, verás que lo que Él te dice es lo que da resultado. Los resultados que se derivan de seguir Su dirección son más convincentes que Sus palabras" (T-9.V.9:2-3). De hecho, las experiencias del conocimiento interno que producen frutos positivos en la vida de uno – especialmente el fruto de la compasión práctica -son indicadores importantes de la verdad en opinión del Curso.

Para mí funcionan juntos muy bien los métodos externos e internos de comprensión. Un análisis cuidadoso de un pasaje del Curso usando nuestras técnicas de estudio puede disparar una experiencia interna en mí, y luego esta experiencia interna puede, a su vez, iluminar más el pasaje. Mas al final, para uno que ha aceptado al Curso como la autoridad suprema, el árbitro supremo tiene que ser las palabras del Curso. Cuando nuestra experiencia interna (o experiencia de vida) parece echar luz sobre alguna enseñanza en el Curso, hace falta que nos aseguremos que esta comprensión concuerde con las palabras del Curso, en lugar de estar en conflicto con ellas.

3) Una comunidad de intérpretes del Curso

En un sentido amplio, la comunidad de intérpretes incluye a cada estudiante del Curso. Sin embargo pienso que también hay un lugar importante para una comunidad de "expertos" sobre el Curso: un grupo de gente que ha ahondado profundamente en el Curso y que ha desarrollado métodos efectivos de interpretarlo, que pueden compartir lo que han aprendido entre ellos y con otros estudiantes. El Curso mismo no dice nada acerca de esto, pero el Manual del Maestro sí habla de estudiantes del Curso con experiencia que sirven como maestro para los estudiantes menos experimentados, y tener un grupo de intérpretes con experiencia es simplemente una extensión lógica de ello. Enfrentémoslo, el Curso es una obra tan sofisticada e intelectual que se necesita esa ayuda experta. Una comunidad de especialistas en el Curso que discutan entre ellos el Curso puede ser un recurso invalorable para los estudiantes del Curso. Un cuidadoso estudio del Curso por parte de esta comunidad puede llevar a un consenso útil acerca de muchos puntos de enseñanza y práctica.

Pero de nuevo, un acuerdo entre expertos y la aceptación de sus puntos de vista por parte de los estudiantes del Curso es algo estrictamente voluntario. No hace falta que esto se convierta en un cuerpo eclesiástico que imponga sus opiniones como lo hicieron los obispos Nicenos. Sería una comunidad que ofrece sus conclusiones a los estudiantes para su beneficio, en lugar de imponerlas para que se sometan a ellas. Cada estudiante del Curso puede interpretar el Curso por sí mismo y si no concuerda con los especialistas, no importa. Además, sea cual fuese el consenso que alcance la comunidad de intérpretes, no hace falta que se convierta en dogma. Como en cualquier comunidad experta sana, cualquier consenso está abierto a cuestionamiento y la conversación prosigue. Siempre habrá los que no comparten el consenso, y se deben respetar y apreciar las voces del disenso.

Finalmente, al igual que con el segundo punto, la comprensión interna y la experiencia personal sin duda debe ser un aspecto válido y valioso del proceso de interpretación. Idealmente, los expertos en esta comunidad de intérpretes deben ser estudiantes que practican el Curso, cuya jornada interna pueda iluminar el Curso en maneras que la interpretación intelectual no podría hacer por sí sola.

Uso de estos elementos para evaluar una afirmación de verdad: un ejemplo

Imaginémonos un momento en el futuro cuando los tres elementos que propongo estén firmemente establecidos. Digamos que en este futuro, un estudiante del Curso tiene una profunda experiencia conmovedora que le provoca la sensación interna que realmente deberíamos amar al ego porque es una criatura herida que necesita ser curada. En nuestra comunidad actual del Curso, si esta opinión se comparte en un grupo, las respuestas obtenidas serán tanto "ortodoxas" como "heterodoxas". Los defensores de la ortodoxia pueden rechazarlo enfáticamente, sin proveer evidencia razonada de la razón de su rechazo. Tal vez simplemente repitan una frase hecha del maestro que los guía. Es probable que los que se inclinan hacia la heterodoxia digan algo como "¡Qué pensamiento maravilloso!" – no importa si contradice el "pensamiento maravilloso" de hace diez minutos atrás.

Pero digamos que en este futuro hipotético, el estudiante mismo usa los tres elementos para tratar de discernir la verdad de lo que ha recibido. Él acepta el Curso como su escritura fidedigna, por lo que abre el libro y busca referencias a su idea o cualquier cosa que la pudiese refutar. Cuando encuentra los pasajes pertinentes, aplica un método de interpretación que está de acuerdo con las propias instrucciones del Curso acerca de cómo leerlo, como lo hacen los buenos maestros del Curso y que ha demostrado ser altamente efectivo. Buscando ayuda adicional, consulta a los expertos del Curso que respeta para ver qué dicen sobre el tema.

Como resultado de todo esto, basado en estos tres elementos por lo menos, llega a la conclusión que la visión que su sentido interior le dio no está alineada con el Curso. Su propio estudio y el consenso de los expertos indican un punto de vista distinto: el ego no es un niño herido, sino el elemento que más hiere, "dentro de ti… un asesino" (L196.11:1). No es inocente, sino que todo lo contrario, es el "malvado ser que fabriqué" (L303.2:2). Más importante aun, el ego no es un ser real que pueda ser amado, sino que "no es más que una parte de lo que crees acerca de ti" (T-4.VI.1:6). Como tal, no es nada en absoluto, por lo tanto ni se ama ni se odia, sino que simplemente se deja de lado.

Ahora, a lo largo de este proceso, no hubo una voz autoritaria que le forzara al estudiante a aceptar este punto de vista. Voluntariamente eligió el Curso como su escritura, eligió el método interpretativo que usó, y también los maestros que respeta. Participa en un proceso de averiguación libre y abierto, y puede volver a evaluar cualquier cosa en cualquier momento. Tomar en serio estas medidas externas no significa que no deban tomar en serio las experiencias personales. Tal vez la experiencia sea tan completamente cautivante que impulsa a cuestionar todo, incluso la autoridad del Curso mismo. O tal vez decide que la evidencia externa es más autorizada, lo cual le impulsa a cuestionar lo que escuchó en la experiencia.

Aunque termine concluyendo que la "comprensión" que obtuvo en la experiencia está equivocada a la luz de lo que el Curso enseña en realidad, igual puede tomar la experiencia seriamente. El hecho de que le conmoviera tan profundamente sugiere que puede haber entrado en contacto con el Espíritu Santo de alguna manera. Tal vez la fuente de su orientación era real, pero simplemente la entendió mal. Tal vez el mensaje era que la mente que cree en el ego necesita ser amada porque se siente herida: "El dolor de esta mente es tan obvio cuando se pone al descubierto que la necesidad que tiene de ser sanada es innegable" (T-13.III.6:5).

Digamos que esta es la conclusión que saca: la enseñanza que pareció recibir no pasa la prueba, pero hubo algo de valor real en la experiencia. Llega a esta conclusión tanto por la naturaleza convincente de su experiencia interna, como por un examen cuidadoso y pormenorizado de los medios externos para evaluar afirmaciones de verdad. Ahora, incluso después de todo este estudio, igual puede estar equivocado – ningún método es absolutamente seguro, y puede volver a examinar este aprendizaje y experiencia en el futuro a medida que aprende y crece. Pero este proceso ¿no se acercará más a la verdad que aceptar la opinión de algún maestro sin cuestionarlo, o que depender solamente de la experiencia personal?

Reflexiones sobre los tres elementos

Tuve varios pensamientos a medida que consideraba los tres elementos que hemos discutido. Al reflexionar sobre el primer elemento, sé que aceptar las palabras autorizadas del Curso por encima de la propia experiencia es problemático para mucha gente. Para mí, esa decisión está enraizada en ciertas suposiciones. Una es que la verdad no es fácilmente accesible en este mundo, una suposición que ciertamente está alineada con el Curso.11 Dado el hecho que estamos profundamente enraizados en el ego, tenemos "problemas de aprendizaje en un sentido muy literal" (T-12.V.5:1), incluso nuestros mejores atisbos empíricos de la verdad, por valiosos que sean, probablemente estén algo nublados por el ego. Emparejada con este supuesto está la suposición acerca de la naturaleza del Curso: que algo muy raro y notable sucedió a través de Helen Schucman. Yo creo que por la razón que fuera, Helen pudo escuchar la voz de Jesús con una claridad inusual, y por lo tanto lo que escribió probablemente supera la claridad que encontraremos a través de nuestra propia conexión con la verdad. Aunque estas suposiciones nunca se podrán probar, naturalmente, por lo menos para mí son verosímiles, algo que una persona razonable puede aceptar dada la evidencia de la demencia humana junto con la pura brillantez y belleza del Curso.

Además, creo que usar el Curso como una escritura con autoridad es mucho más fácil que usar algo como la Biblia, como lo han intentado los cristianos a través de los siglos. La Biblia consiste de muchos libros escritos en un lapso extenso por distintos autores con muchas perspectivas diferentes.12 No hay un camino sistemático en la Biblia. Debido a ello, nunca ha sido un asunto sencillo para los cristianos enraizar su jornada en la Biblia. Incluso dado el terreno común establecido por la ortodoxia, la Biblia se puede leer de muchas formas distintas, lo cual es una de las grandes razones por la que hay tantas denominaciones cristianas. Pero con el Curso, tenemos un solo libro, escrito en un período de tiempo reducido, por un solo autor, con una sola perspectiva. Ofrece un camino sistemático que nos provee todo lo que necesitamos al progresar. Debido a ello, los que enraízan su jornada espiritual en el Curso no tienen que trabajar tanto para encontrar un camino claro y consistente.

Al reflexionar sobre el segundo elemento, aunque el tema de cómo interpretar el Curso no se discute mucho en los círculos del Curso, la importancia de encontrar el método interpretativo correcto no es un tema menor. Esto me quedó claro cuando escribía mi parte de Un Curso, Dos Visiones un libro que compara las opiniones del Círculo con las de Ken Wapnick. La diferencia central entre los dos puntos de vista es el método interpretativo: Wapnick considera que el Curso es metáfora principalmente, mientras que el Círculo lo considera esencialmente literal. Estas dos posturas llevan a formas profundamente distintas de interpretar casi todo lo que el Curso dice. Por ejemplo, Wapnick no le da un giro literal a lo que dice el Curso acerca del Espíritu Santo, así que en su opinión el Espíritu Santo es en realidad una ilusión que no hace nada y en realidad no escucha nuestros pedidos de ayuda de manera alguna. El Círculo toma en forma literal las afirmaciones del Curso acerca del Espíritu Santo, por lo que en su opinión el Espíritu Santo es de hecho un Ser real y eterno creado por Dios, Quien nos guía activamente en todos nuestros pensamientos, palabras y acciones si pedimos Su ayuda. No cabe duda que la posición que tomemos tendrá un impacto dramático en la manera en que nos relacionamos con el Espíritu Santo en nuestra vida diaria. Y en vista que estas opiniones diferentes surgen directamente de distintos métodos de interpretación, nuestra elección del método no es sólo un asunto académico. Tiene un efecto práctico enorme sobre la manera en que seguimos el camino del Curso.

Reflexionando sobre el tercer elemento, estoy seguro que algunos podrán preocuparse que la comunidad de expertos del Curso reduciría el poder de los estudiantes individuales de llegar a sus propias conclusiones. Sin embargo creo que una comunidad saludable de este tipo tendría exactamente el efecto opuesto. Nuestra impresión acá en el Círculo es que los estudiantes del Curso están mucho más influenciados por los maestros prominentes de lo que se dan cuenta. Hemos observado que tal vez inconscientemente muchas veces, la manera en que los estudiantes entienden el Curso lo aprenden de otros intérpretes, en vez de del Curso directamente. Tener una comunidad de intérpretes en diálogo constante entre sí podría ayudar a que los estudiantes tomen más conciencia de cuáles son los intérpretes que los están influenciando. Los estudiantes podrían escuchar a los expertos respondiéndose entre sí y medir estas opiniones expertas contra el Curso mismo. Esto pondría a los estudiantes en mejor posición para decidir por sí solos, en lugar de ser persuadidos inconscientemente por la autoridad de un experto en particular. Entonces, paradójicamente, una buena comunidad de intérpretes puede poner más poder en manos de los estudiantes al darle una base amplia más informada con el cual tomar su propia decisión sobre lo que creen que el Curso dice.

Finalmente, creo que necesitamos los tres elementos si el Curso nos ha de guiar como es su intención, sin duda. El primer elemento es necesario porque si no aceptamos que el Curso es fidedigno, no lo adoptaremos como camino. El segundo y tercer elemento son necesarios porque si no tenemos una manera sólida de interpretar el Curso y una comunidad de intérpretes expertos para ayudarnos en esta tarea de enormes proporciones, no sabremos cómo entenderlo. Sin estos tres elementos, terminaremos con algo similar a los primeros días de la heterodoxia cristiana: tantas voces conflictivas proclamando ser fidedignos que la voz del Curso queda ahogada. Con estos tres elementos, podemos beneficiarnos al dejar que el Curso sea una autoridad verdaderamente efectiva, que nos pueda guiar a través de la niebla de nuestros egos a la luz clara de Dios.

El camino intermedio de trascender al ego

Los seres humanos parecen tener una tendencia a rebotar entre los extremos. Tratarán de resolver los problemas corriendo de un extremo hacia el otro, y el resultado será igual de problemático. Creo que ha sucedido algo parecido con los extremos de la heterodoxia y la ortodoxia. Los obispos cristianos como Irineo vieron que había problemas con la heterodoxia extrema, problemas que creo que realmente existían y que necesitaban resolverse. Lamentablemente, la solución del obispo fue la ortodoxia extrema, que aportó su propio conjunto de problemas. Ahora, personas pensantes como Elaine Pagels ven claramente que los problemas de la ortodoxia están pidiendo un regreso a la heterodoxia. Aunque esto nos ayuda a escapar de los problemas de la ortodoxia, sólo vuelve a introducir los problemas de la heterodoxia, lamentablemente. La respuesta íntegra no es ninguno de los extremos.

Si bien los problemas específicos de cada extremo son distintos, creo que sí tienen una cosa en común: ambos tienden a reforzar el ego. En la extrema ortodoxia, sólo creemos lo que la figura externa de autoridad nos dice; equivalente al ego en la forma de conformidad rígida. En la extrema heterodoxia, nuestra única autoridad somos nosotros mismos; equivalente al ego en la forma de narcisismo. Pero el método que estoy proponiendo es un camino intermedio que evita ambos estilos de egoísmo. Tener medios externos y comunales de discernir la verdad nos ayuda a evitar los escollos del narcisismo; se honra a la experiencia personal y a diversas opiniones lo cual nos ayuda a evitar los riesgos de la conformidad rígida. Entonces, si bien es cierto que ningún método nos libera del ego, creo que este método es una herramienta útil que nos puede ayudar en nuestro afán de trascenderlo.

¿Cómo podemos discernir entre la palabra de Dios y meras palabras humanas? Debemos ser lo suficientemente humildes para darnos cuenta que de este lado del Cielo, no hay respuestas seguras para esta pregunta. Pero creo que el enfoque que estoy proponiendo nos da la mejor oportunidad, porque ofrece lo mejor de ambos mundos, lo mejor de la ortodoxia y lo mejor de la heterodoxia. Este es el enfoque que nos permitirá encontrar la verdad que nos hará libres.


1 Elaine Pagels, Más allá de la fe: El evangelio secreto de Tomás (New York: Vintage, 2003), p.92. Las referencias subsiguientes a esta obra se darán como número de página en paréntesis al final de cada cita.

2 La cita es de Tomás 70.

3 Al margen, queda claro que la opinión que todos somos Hijos de Dios y que la salvación proviene de buscar y encontrar la luz interior está mucho más alineado con el Curso que la opinión que la salvación proviene de creer en un Jesús singularmente divino (aunque hay material en Tomás que no me recuerda para nada el Curso).

4 Debe aclararse que a medida que se desarrolló la tradición cristiana ortodoxa, la interpretación metafórica de la escritura pasó a ser importante. Sin embargo, esto estaba enraizado en el principio que la interpretación metafórica nunca debería contradecir la interpretación literal; antes bien, la interpretación metafórica debería simplemente aumentar lo literal revelando significados más profundos. También debe notarse que el literalismo del que se habla aquí no es el extremo literalismo del fundamentalismo protestante moderno. El fundamentalismo protestante no es un retorno a la antigua tradición, sino una reacción relativamente reciente contra el mundo moderno.

5 Este breve recuento puede dar la impresión que el disenso fue derrotado para siempre una vez que la ortodoxia se había establecido. Claro está que no fue así, como la historia del cristianismo demuestra. Hubo bastante disputa en los siglos siguientes, que llevaron a la existencia de todas las denominaciones cristianas diversas que conocemos hoy. La cuestión es que el Concilio de Nicea significó el fin efectivo de la heterodoxia desenfrenada de antes, y el comienzo de la ortodoxia que ha sido la corriente imperante desde entonces.

6 Este desdén es más aparente en Pocos eligen escuchar, el segundo volumen de la obra El Mensaje de 'Un Curso de Milagros' (Roscoe, NY: Fundación para Un Curso de Milagros, 1997). Pocos eligen escuchar está lleno de un duro lenguaje dirigido a interpretaciones que no son las de Wapnick mismo. Por ejemplo: "Las diferencias en la interpretación de Un Curso de Milagros se convierten así en el grito de batalla de aquellos que están empeñados en probar la realidad de su percibida separación de Dios y de ciertos miembros de la Filiación". Según este punto de vista, las diferencias de interpretación no son el resultado de intérpretes que honestamente discrepan acerca de lo que dice el Curso; sino que son el resultado del empeño que ponen esos intérpretes en preservar sus egos.

7 Ver especialmente la entrevista a Wapnick de Ian Patrick (Miracle Worker: Magazine of the UK Miracle Network, Número 27, Marzo/Abril 1999, entrevista publicada en la revista Despertar Nº 35 – Junio 1999). Ahí Wapnick dice, "No considero que el Curso tenga interpretaciones." También afirma que "Lo que dice es lo que dice," y finalmente hace esta asombrosa declaración: "Yo digo: 'Esto es lo que [el Curso] dice.' Creo que sería deshonesto que yo siga diciendo: 'Esto es lo que creo que dice', porque realmente lo que dice."

8 Un ejemplo de esta progresión es un pasaje acerca del milagro. Noten cómo comienza tomando el milagro por fe – creyendo en él sin experiencia, simplemente porque el Curso dice que es real – y termina mostrando que esa creencia lleva a una experiencia que demuestra la realidad del milagro y el mundo sobre el que descansa:

"Al principio el milagro se acepta mediante la fe, porque pedirlo implica que la mente está ahora lista para concebir aquello que no puede ver ni entender. No obstante, la fe convocará a sus testigos para demostrar que aquello en lo que se basa realmente existe. Y así, el milagro justificará tu fe en él, y probará que esa fe descansaba sobre un mundo más real que el que antes veías: un mundo que ha sido redimido de lo que tu pensabas que se encontraba allí." (L-.pII.Preg.13.4:1-3 – pág 507)

9 Naturalmente, una vida de compasión y servicio a otros no es una característica inherente de la heterodoxia; sin duda hubo cristianos heterodoxos que eran charlatanes egocéntricos, y a través de los siglos han habido cristianos ortodoxos que fueron (y son) un dechado de compasión. Y aunque pienso que la compasión es evidencia contundente que algo se está haciendo bien, no nos demuestra demasiado acerca de la verdad de las ideas espirituales en particular. La vida ejemplar de la Madre Teresa me convence que estaba en contacto con algo real y verdadero, pero no me convence para nada que es verdad la doctrina católica tan conservadora que profesaba.

10 Por ejemplo, en un momento Jesús dice, "Tal vez te quejes de que este curso no es lo suficientemente específico como para poderlo entender y aplicar. Mas tal vez no hayas hecho lo que específicamente propugna" (T-11.VIII.5:1-2). Noten cómo Jesús responde a nuestra queja acerca del Curso. Enfrenta la queja, pero lo hace tan suavemente y no discute con el hecho que estamos quejándonos; no dice, "¡Deja de quejarte y simplemente acepta lo que te digo sin cuestionamiento!"

11 Ver, por ejemplo, M-12.3:3, que dice: "Son muy pocos los que pueden oír la Voz de Dios, y ni siquiera éstos pueden comunicar Sus mensajes directamente por medio del Espíritu que se los dio."

12 Los evangelios mismos fueron escritos por autores con perspectivas bastante distintas (como vemos en la comparación que hace Pagels de Juan y Tomás), lo cual me lleva a observar que aunque no concuerdo con las conclusiones a las que llegaron los creadores de la ortodoxia acerca del mensaje central de Jesús – "Cree que soy el Hijo unigénito de Dios y serás salvo" – me resulta difícil ser duro con ellos. Sinceramente querían basar su iglesia en el mensaje verdadero de Jesús, pero creo que para el tiempo de Irineo, el mensaje verdadero de Jesús ya se había perdido en gran parte. Los expertos modernos en Jesús dicen que los evangelios, incluyendo los evangelios alternativos que Pagels aborda, están llenos de material que son más el reflejo de los puntos de vista de cada autor que un reflejo exacto de las enseñanzas de Jesús. Por lo tanto los creadores de la ortodoxia probablemente no tuvieron mucha oportunidad de discernir correctamente el verdadero mensaje de Jesús.

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